Cómo escapar de la seducción del número 2 (Capítulo 22)

 

 

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Capítulo 22:


“Es imposible que nos unamos.”

Parece que mi duda se reflejaba claramente en mi rostro, porque Kwon Do-jin respondió antes de que pudiera formular la pregunta.

“No hace falta que te explique cómo son Ahn Ji-yu y Ji Hae-cheon, ¿verdad?”

“Ah... pues no.”

Lo más gracioso es que, efectivamente, podía imaginármelo.

Conociendo la personalidad de Ahn Ji-yu, probablemente diría algo como: "Ay, Ji-yu no sabe nada de eso~", y se desentendería por completo. Y en cuanto a Ji Hae-cheon, entre su falta de modales y la relación tan tensa que tiene con Kwon Do-jin, era mejor dar por perdida cualquier alianza con él.

“El único con el que se podría contar es con Seon-woo Hyun, pero él no mueve un dedo si Ahn Ji-yu no se involucra. Se metió en el mundo de los rankings solo por él, así que con eso te digo todo.”

“¿Se metió en los rankings por Ahn Ji-yu?”

“En realidad pelea mejor que Ahn Ji-yu. Simplemente no puede golpearlo porque no soporta ver a Ahn Ji-yu herido.”

Parpadeé sorprendido ante tal revelación. ¿Ahn Ji-yu y Seon-woo Hyun se llevaban tan bien? No les había prestado mucha atención, así que no lo recordaba.

“¿Y qué hay de cuando perdió contra Baek Han esta vez?”

“Bueno, es que es verdad que Baek Han pelea mejor.”

“Ya veo.”

Solté un suspiro de asombro ante esta información tan fresca, lo que provocó que Kwon Do-jin soltara una risita leve.

“Entonces, en resumen, ¿el único que queda es Baek Han?”

“Exacto. Baek Han es el que presentó la denuncia originalmente, así que ya prometió ayudar, pero con eso no basta. Sorprendentemente, la influencia de los otros rangos superiores es muy fuerte. Por eso, la pieza clave que falta eres tú, Ha-bin.”

¿Yo?

Al no entender por qué yo aparecía de repente en la ecuación, me señalé el pecho con el índice; a lo que Kwon Do-jin asintió con la cabeza.

No comprendía en qué sentido yo era la "pieza clave", pero supuse que él tendría sus razones, así que decidí no darle vueltas a eso. Sin embargo, había algo más que me inquietaba.

“Desde el principio, yo no deseo con tanta desesperación que esa persona reciba un castigo.”

“Pues deberías desearlo. Si no lo hacemos, podrías correr más peligro, tenemos que dar un ejemplo.”

Para que vean claramente qué pasa si se meten contigo.

Kwon Do-jin, ocultando con destreza esa mirada que se había vuelto afilada como una cuchilla, tiró lentamente de nuestra mano entrelazada. Me plantó un beso en el dorso de la mano con tal descaro que la imagen se quedó grabada en mi mente, tanto que olvidé que era el momento de estremecerme de rechazo y simplemente me quedé embobado.

“Entonces, ¿sí?”

En el instante en que fui testigo de esa súplica tan ferviente de Kwon Do-jin, mi derrota quedó sellada. Desde el principio, esta era una batalla perdida. Desde el momento mismo en que acepté hablar con él cara a cara.

“Qué astuto eres.”

“Solo contigo, Ha-bin.”

Aparte la mirada de Kwon Do-jin mientras él me sonreía con dulzura. Entonces, se acercó sigilosamente, apoyó la cabeza en mi hombro y susurró en voz baja.

“Gracias por aceptar mis caprichos, Ha-bin.”

Me guardé las palabras de que no estaba enojado porque sabía que, después de todo, lo hacía pensando en mí, y simplemente agité nuestras manos entrelazadas con desdén. Ante ese gesto, Kwon Do-jin soltó una risita y llamó mi nombre con una voz que denotaba que aún tenía algo que decir.

“Ha-bin.”

“¿Qué?”

“... Me gustas.”

Lo dijo casi como un murmullo, con los labios hundidos en mi hombro, por lo que no se escuchó con total claridad, sin embargo, como estábamos tan cerca, pude entender perfectamente lo que quiso decir.

Me quedé en silencio unos instantes, parpadeando, y tras mirar el reloj sin ninguna razón en particular, finalmente abrí la boca.

“Está bien.”

Aunque no fue una respuesta nada especial, pareció ser suficiente para él, ya que no insistió más y dejó pasar el momento.



* * *


Al terminar las clases regulares, vi a Baek Han parado en la puerta trasera del salón como si fuera lo más natural del mundo, y lo saludé con la mano. Baek Han me devolvió el saludo; seguía con esa apariencia tan sencilla, sin cargar absolutamente nada.

“¿Hoy tampoco trajiste la bolsa de zapatillas de interior?”

“No.”

“Para ser estudiante, eres bien descarado.”

Aunque Kwon Do-jin se lo dijo riendo, Baek Han no le prestó la menor atención, como si ni siquiera lo hubiera oído. Me dio la impresión de que, con el paso del tiempo, se estaba volviendo cada vez más hábil para esas cosas, así que estuve a punto de aplaudirlo mentalmente, pero al ver cómo por un momento parecía dispuesto a discutir, desistí enseguida y los empujé a ambos por la espalda.

“Entonces, ¿dónde es la reunión de rangos?”

“Alquilamos un café.”

“……¿De verdad de dónde sale tanto dinero?”

¿Cómo es que unos chicos que solo saben pelear tienen tanto dinero como para alquilar una cafetería entera?

Sin ocultar en absoluto mi asombro, lo dejé reflejarse tal cual en mi rostro, y Kwon Do-jin y Baek Han estallaron en risas.

“¿Eso te parece tan sorprendente?”

“Los exalumnos que antes formaban parte del ranking nos patrocinan.”

“¿Hasta el punto de alquilar un café entero?”

“Para ser exactos, lo suficiente como para que sobre dinero incluso después de alquilarla.”

De verdad, es un mundo impresionante en muchos sentidos.

Mi cabeza, empapada de la lógica de un mundo completamente distinto, se negaba a aceptarlo, pero viendo la reacción de esos dos, parecía ser algo de lo más normal. Que los exalumnos, ya graduados y alejados del ranking, patrocinaran a los más jóvenes.

Si fuera una relación común entre estudiantes mayores y menores dentro de una escuela, apoyar económicamente no sería algo tan extraño. Pero estamos hablando de una jerarquía, ¿no? De esas jerarquías que, con el paso de los años, se convierten en un oscuro recuerdo vergonzoso.

Entonces, ¿cómo es posible que un patrocinio tan grande se mantenga en el tiempo? Sentí el impulso de querer desentrañar hasta el último detalle de esa estructura de apoyo, pero era evidente que eso sería imposible, así que reprimí la curiosidad con todas mis fuerzas.

“Es la primera vez que vamos tan tarde a una reunión del ranking.”

Ante las palabras de Baek Han, que murmuró mientras estiraba el cuello de un lado a otro, abrí los ojos de par en par. Ahora que lo pensaba, cuando Kwon Do-jin propuso ir a la reunión, había dicho claramente que empezaba a la una de la tarde.

“¿Por qué las reuniones del ranking empiezan tan temprano? Todos son estudiantes, ¿no van a clases?”

“Porque nos validan la asistencia.”

“……¿Qué?”

“¿No lo sabías?”

No me lo dijiste, maldito.

En cuanto comprendí que todo era un malentendido causado por una falla de comunicación, Baek Han dirigió inmediatamente sus reproches hacia Kwon Do-jin.

“¿No le explicaste lo más importante?”

“Pensé que Ha-bin ya lo sabía. Es algo tan conocido que hasta la gente común lo sabe.”

“Puede que no le interese. ¿De verdad te parece que ella entra en la categoría de ‘persona común’? ¿Lee Ha-bin, que ni siquiera sabía mi nombre, siendo que yo era bastante conocido?”

Escuché a Baek Han decir algo bastante desagradable mientras me señalaba con el dedo, pero no tenía la cabeza como para reprocharle nada. No, espera, ¿por qué demonios reconocen la asistencia por ir a una reunión de rangos? ¡Puedo oír hasta aquí el clamor indignado de la mayoría de los estudiantes comunes de secundaria y preparatoria de Corea del Sur!

“……Como a Ha-bin le gusta estudiar, pensé que simplemente quería asistir a clases. Y como dijo que también estaba preparando el ingreso por admisión anticipada, creí que era porque necesitaba ir a clases para prepararse para los exámenes parciales.”

“Ahora que lo dices, suena bastante lógico.”

Al ver lo fácilmente que Baek Han aceptaba esa explicación, una oleada de emociones me subió de golpe y, sin darme cuenta, levanté la voz.

“¡No es eso! ¡A mí también me gusta saltarme clases si puedo hacerlo legalmente!”

¡Cualquiera que me oyera pensaría que soy un adicto al estudio! Aunque, viéndolo desde fuera, quizá sí lo sea, ¡pero aun así!

Y cuando dije que estaba preparando la admisión anticipada, me refería a que no podía permitirme faltas injustificadas. Total, los exámenes parciales son de primer año, por muy difíciles que sean, tampoco pueden ser para tanto.

“Piénsalo de forma positiva. Dicen que el protagonista siempre aparece tarde.”

“¿No es demasiado tarde ya? Llegar un poco tarde es lo que queda bien.”

“Con esto, seguro van a pensar que no venimos porque nos acobardamos.”

Kwon Do-jin se pasó la mano por el cabello, intentando forzar un pensamiento positivo, pero tanto Baek Han como yo salimos enseguida a echarle un balde de agua fría.

“Más allá de eso, ¿por qué validan la asistencia? ¿Cómo? ¿Qué gana la escuela permitiendo que una reunión de rangos cuente como asistencia?”

“Creo que lo pasan como ‘aprendizaje experiencial’.”

“El pretexto es el "intercambio con estudiantes de otras escuelas", ¿no?”

Si de verdad era así, entonces me había perdido una oportunidad de oro.

Miré alternadamente a esos dos, quienes simplemente sacudieron la cabeza diciendo que no conocían los detalles porque ya era una costumbre establecida, y me di un golpe en la frente. Sinceramente, me moría de ganas de agarrar a Kwon Do-jin por el cuello de la ropa y sacudirlo por no haberme dicho lo más importante, pero me contuve. Todavía estábamos en el camino de salida y había demasiados estudiantes de nuestra escuela a la vista.

“¿Cuánto tiempo se hace de aquí al café de la reunión?”

Le pregunté casi clavándole la mirada a Kwon Do-jin, a lo que él desvió la vista sutilmente.

“¿Unos 20 minutos caminando?”

“Pide un taxi. Dice Kwon Do-jin que él paga.”

“¿En serio voy a pedir el taxi, eh?”

“Está bien. Yo pago.”

“Waaa—“

Como aceptó pagar sin dudarlo, lo perdoné por no haberme avisado de lo de la asistencia y hasta le dediqué unos aplausos. El taxi que pidió Baek Han debía estar cerca, porque llegó frente a nosotros en un abrir y cerrar de ojos.

Kwon Do-jin se subió primero y, como Baek Han se negaba rotundamente a sentarse junto a él, me empujó hacia adentro, por lo que terminé atrapado en medio de los dos.

“Ustedes dos son más corpulentos de lo que parece, ¿eh?”

A simple vista no se nota, pero al subir al taxi se hizo evidente. Sentía como si me empujaran desde ambos lados, y el espacio se volvía estrecho.

“En cambio tú, Ha-bin, eres igual de delicado como pareces.”

“Deberías engordar un poco. Con una ráfaga de viento te vas volando.”

“Estoy en el promedio, ¿ok?”

Las palabras de Baek Han me dolieron de golpe. Este tipo sabe perfectamente cómo sacarme de quicio poco a poco. Le di un puñetazo en el brazo, a lo que Baek Han arqueó las cejas con una expresión de "mira nada más a este".

“Vaya, ahora también sabes pegar.”

“Ha-bin también me pega a mí, ¿por qué no habría de pegarte a ti?”

“Tú también tienes un estándar muy estricto, igual que Kwon Do-jin. Eso de recién no fue un golpe.”

Al compararlo con Kwon Do-jin, esta vez fue Baek Han quien se molestó. Frunció el ceño exageradamente con una expresión claramente desagradada, pero enseguida corrigió.

“Está bien, eso de recién no fue pegar.”

“Qué infantil.”

“Sí, sí. Estamos dentro de un taxi. Y el que va en medio soy yo, ¿sí? Las peleas se dejan para después de bajarse.”

Baek Han, que había sido quien me empujó al medio, cerró la boca ante mis palabras. Kwon Do-jin tampoco parecía querer aplastarme como un camarón, así que chasqueó la lengua una vez y guardó silencio.

En su lugar, como si fuera una compensación, apoyó la cabeza en mi hombro. Como eso era mucho mejor que escuchar una pelea absurda que me rompiera los oídos, levanté el brazo y empecé a acariciarle el cabello.



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