Cómo escapar de la seducción del número 2 (Capítulo 3)
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Capítulo 3:
Después de muchas idas y venidas, cuando ya llevaba casi un mes resignado a mi realidad, terminé la secundaria, de la cual no tenía recuerdos claros de haber asistido, y fui a encargar el uniforme de la preparatoria en la que me inscribirían.
Como es lógico, no tenía ni idea del nombre de la escuela, así que les pregunté a mis padres de forma vaga, gracias a eso, me trataron como a un enfermo durante un buen tiempo. Mi padre me miraba con una preocupación infinita, mientras que mi hermana aprovechaba para burlarse de mí preguntándome si me había dado demencia juvenil.
"Al menos no es una escuela técnica ni comercial."
Qué alivio. De verdad, qué gran alivio.
En las novelas de internet, los personajes principales solían estudiar en escuelas comerciales, y recordaba que sus rivales solían ser de escuelas técnicas.
En la vida real, los de la técnica y la comercial ni se prestan atención, pero en ese mundo, por alguna razón, siempre los pintaban como enemigos a muerte que no podían esperar para matarse entre sí.
Abrazado a mi uniforme recién comprado y murmurando sin parar, debía de parecer un auténtico loco, pues Yu-min, que estaba comiéndose un helado en pleno invierno, sacudió la cabeza con desaprobación.
"De verdad, estoy segura de que ese tipo perdió la cabeza."
"¡Yu-min, cuida tus palabras!"
Ignorando sus voces familiares, decidí que, ya que las cosas estaban así, lo mejor sería investigar un poco sobre mi nueva escuela. Al parecer, con el viaje dimensional, todas las escuelas primarias, secundarias y preparatorias que yo conocía habían desaparecido como por arte de magia.
Ante este desfile de nombres de escuelas que jamás había escuchado en mi vida, no sabía absolutamente nada sobre la preparatoria a la que estaba a punto de ingresar.
Siendo sincero, no es que no hubiera considerado la idea de encerrarme en un internado donde solo se estudiara, pero como sabía perfectamente que no aguantaría ni un día en un lugar tan asfixiante, lo descarté de inmediato. Uno tiene que saber cuáles son sus propios límites.
"Oh."
Al buscar el nombre de la preparatoria, lo primero que apareció, como era de esperar, fue el sitio web oficial de la escuela. Como esas páginas no sirven para recolectar información real, la salté sin pensarlo y seguí bajando.
‘¿Una escuela con buen nivel académico?’
Aunque la mayoría de las preparatorias de esta zona son de admisión aleatoria, lo que llamamos "el sorteo", siempre tienen su propia reputación. Al ver que los comentarios positivos se sucedían uno tras otro, mi expresión se iluminó por sí sola.
Si es así, no creo que me tope con muchos delincuentes. Quizás haya algunos, pero me bastaba con no cruzarme con los personajes principales: los Cuatro Reyes Celestiales. Ah, y ya que estamos, tampoco con sus rivales.
Es más, ya que estoy pidiendo deseos, voy a pedir a lo grande: que no me cruce con nadie que esté dentro del "Top 100 del Ranking". Como dicen que hay que tener sueños grandes para que, si se rompen, al menos queden trozos grandes, tal vez si pido un deseo ambicioso, aunque no se cumpla del todo, el resultado sea satisfactorio.
"¿Y ahora por qué carajos te ríes solo? A estas alturas ya das miedo."
"¡Lee Yu-min!"
"¡Ya, ya entendí, papá!"
Ante el comentario de mi hermana, me di cuenta de que las comisuras de mis labios se habían curvado hacia arriba. Presioné mi boca con el dedo índice para forzar una expresión seria, mientras escuchaba a mi lado sus ruidos de asco.
Sin importar la reacción de mi hermana, me sentía feliz simplemente por poder visualizar un futuro lleno de esperanza.
* * *
A finales de febrero, el viento frío me rozaba el cuerpo como si el invierno aún no se hubiera ido. El aire gélido me sopló en la nuca, erizándome la piel y haciéndome encoger los hombros por puro instinto. Me ajusté el grueso abrigo acolchado lo mejor que pude y, con las manos metidas en los bolsillos, aceleré el paso.
‘A este paso te va a salir moho en el cuerpo. Ten, te doy dinero, vete al menos a ver una película.’
Como amaba tanto mi cama que deseaba ser uno solo con ella, me había pasado todo el día acostado, por eso terminé recibiendo un sermón de mi papá y prácticamente me echaron de casa.
‘Aún hace frío afuera’, ‘tomo el sol todos los días así que no me saldrá moho’, grité con todas mis fuerzas, pero mi voz desesperada no llegó a conmover a mi padre.
"No hay ninguna película que quiera ver."
Refunfuñando, con el labio inferior estirado en señal de queja, y sin atreverme a volver a casa, me encaminé diligentemente hacia el cine. Caminaba sin pensar, siguiendo un camino que ya conocía de memoria, cuando justo al entrar en una calle sentí algo familiar, una sensación incómoda.
"... ¿Debería dar la vuelta?"
Sí, mejor doy la vuelta. Me tomaría más tiempo, pero era mil veces preferible a encontrarme con otro grupo de salvajes como la vez pasada. Odiaba que el viento gélido del invierno me azotara el cuerpo, pero por el bien de mi tranquilidad no me quedaba otra que ignorarlo.
La sensación que tenía ahora era idéntica a la del día en que me topé con aquel grupo que gritaba sobre "rankings" y con el tipo guapo que estaba obsesionado con los honoríficos. Eso significaba que podría pasar por algo similar, y como no quería eso, lo mejor era dar la vuelta…
"¡Eh! ¡Tú¡ ¡Detente ahí!"
"Ah, mierda."
Qué clase de déjà vu es este.
El alboroto se escuchaba desde la distancia. A juzgar por cómo el ruido se intensificaba, venían hacia aquí, y como este es un camino de un solo sentido, si seguía avanzando, el choque era inevitable.
Busqué frenéticamente a mi alrededor un lugar donde esconderme. Consideré seguir de largo, pero basándome en mi experiencia anterior, era muy probable que un grupo de más de quince matones terminara bloqueando el paso. Por otro lado, dar marcha atrás y tener que caminar todo esto de nuevo me daba demasiada pereza.
Me resultaba gracioso que incluso en un momento así mi prioridad fuera la pereza, pero es que realmente me daba mucha pereza. Justo entonces vi una columna del aparcamiento de un edificio de estudios, así que me apresuré hasta allí y me escondí detrás.
"¿Pero qué demonios está pasando ahora?"
Ay, qué destino el mío. Parece que cada vez que salgo pasa algo, definitivamente tengo mala suerte. Justo cuando terminé de esconderme mientras refunfuñaba, el grupo pasó corriendo...
"Ja, ¿hasta cuándo piensan seguirnos?"
‘¡¿Pero por qué se detienen justo aquí?!’
"¡Hasta que les devolvamos el favor por lo que les hicieron a nuestros chicos la otra vez!"
Por el tono y las expresiones, parecía que a esos tres los había golpeado otro grupo distinto. Llamar “deuda” a una paliza… parece que, sin darme cuenta, el significado de la palabra había cambiado.
"¿La otra vez? Ji-yu no tiene ni idea de qué hablas aunque lo digas así…"
Por favor, basta, detente. Sacudí la cabeza y me estremecí ante esa voz llena de aegyo. Sentía que, si seguía escuchando eso, iba a morir de la vergüenza ajena. Ellos son los que hablan, pero siento que el daño me lo llevo todo yo.
"Mejor me voy a casa."
No parecía que la situación fuera a terminar pronto, y si me descubrían escondido, podría terminar envuelto en un lío innecesario. Sobre todo, sentía que sufriría un trauma psicológico demasiado grande si seguía escuchando esas frases tan cursis.
Daría un pequeño rodeo, pero podría salir atravesando este mismo estacionamiento. Definitivamente, fuera de casa, no, fuera de las sabanas, todo es peligroso. Murmuré con determinación mientras me daba la vuelta para escapar, pero abrí los ojos de par en par al ver una figura frente a mí de repente.
‘¡Voy a chocar...!’
Antes de que pudiera terminar el pensamiento, me estampé la nariz contra algo sólido. Ugh, no había chocado tan fuerte, pero era tan firme que un dolor intenso me atravesó, me tapé la nariz y solté un gemido.
"¿Estás bien?"
Al escuchar aquella voz tranquila junto a mi oído, por fin reaccioné. Quizá porque me había quedado parado gimiendo por el dolor, estábamos demasiado cerca, así que di un par de pasos hacia atrás.
"Lo siento."
Con toda seguridad tenía la nariz roja, así que me disculpé con la cabeza bien agachada. Por cierto, no había oído ningún ruido, ¿en qué momento se puso detrás de mí? Cuando el dolor empezó a remitir y las dudas surgían una a una, como si las interrumpiera, volvió a oírse su voz.
"Ah, tú…"
"¿Sí?"
Al oír un tono que parecía señalarme, levanté la cabeza por reflejo. Entonces un rostro conocido llenó mi campo de visión y abrí los ojos de par en par.
"Usted…"
Al señalarlo instintivamente, el otro frunció el ceño. Al darme cuenta de que aquello era una falta de respeto incluso para mis propios estándares, encogí el dedo índice con rapidez y bajé el brazo disimuladamente.
"…Perdón."
Solo entonces el otro relajó el rostro y, esbozando una sonrisa más marcada, dirigió la mirada hacia atrás. Al ver su gesto, giré la cabeza para ver qué había, y entonces recordé el alboroto que había olvidado por un momento debido al aturdimiento.
"Vaya, vaya."
Al ver al grupo de delincuentes en uniforme ya tirados en el suelo quejándose de dolor, y a los tres estudiantes que seguían de pie dándoles patadas, el tipo ladeó ligeramente la cabeza. Al ver esa reacción, sentí que, por alguna razón, me había convertido en el blanco de un malentendido involuntario, así que retrocedí vacilante.
"¿Tienes tiempo?"
Él me sujetó del brazo mientras sus ojos se entrecerraban en una sonrisa. Su expresión me dio la sensación de que, aunque no tuviera tiempo, debía inventármelo de donde fuera...
"No, no tengo. Estoy un poco ocupado, así que, si no está herido en ninguna parte, me gustaría marcharme."
Solté las palabras como una ráfaga e intenté zafar mi brazo de su agarre. Independientemente de la presión que él ejerciera, no tenía la más mínima intención de involucrarme con él.
"Estoy herido."
"¿Eh?"
"Que estoy herido."
¿En dónde?
Lo escaneé lentamente de arriba abajo, viéndolo mucho más entero y sano que yo. Lo miré con una expresión que decía claramente: "¿A quién intentas engañar?", y entonces él soltó una carcajada.
"Que por fuera parezca estar bien no significa que realmente lo esté. Por cierto, ¿no tienes frío? ¿Vamos a un café a hablar?"
"No, yo no tengo frí—"
No llegué a terminar la frase antes de que me arrastrara con él. Tenía una fuerza increíble; ni siquiera pude pensar en zafarme.
‘…Ay, por Dios.’
Mi suerte es de lo peor.
Quise quitarme un problema y acabé metiéndome en otro.
* * *
Increíblemente, había una cafetería a menos de diez minutos de distancia. No parecía muy grande, quizá era un café independiente, pero precisamente por eso había poca gente. Un silencio incómodo, como sentarse sobre clavos, se instaló entre nosotros y no tuve más remedio que clavar la mirada en la mesa.
"¿Te apetece un café?"
"Ah, ¡yo invito!"
Como no quería deberle nada ni crear más puntos de contacto de los necesarios, detuve al otro antes de que se levantara y lo hice sentarse de nuevo. Él aceptó mi insistencia de inmediato y se acomodó en la silla.
"Entonces, un americano con hielo."
"S-sí."
Tomé la cartera, me levanté y pedí un americano helado y un té helado. El ambiente era tan incómodo que, en lugar de volver a la mesa, me quedé de pie esperando a que salieran las bebidas.
Bzz. El vibrador que tenía en la mano sonó y se me cayeron los hombros. Las bebidas salieron mucho antes de lo que esperaba. Si iba a ser así, debería haber pedido un smoothie en vez de un té helado.
Con la bandeja en la que estaban el café y el té, regresé a la mesa. Él, que estaba moviendo diligentemente el pulgar mientras miraba el móvil como si estuviera escribiendo un mensaje, levantó la vista.
"Gracias."
Me quedé mirando fijamente a este sujeto que, como si fuera un hábito, entrecerraba los ojos para regalarme una sonrisa sutil.
¿Por qué este tipo es tan guapo?
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