Cómo escapar de la seducción del número 2 (Capítulo 2)


 

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Capítulo 2:


¿Cómo habría interpretado él la expresión idiota de mi cara, con los labios entreabiertos? No lo sé, pero una cosa estaba clara: no parecía molesto. Porque, de no ser así, no habría sonreído de forma tan bonita, arqueando los ojos que había abierto de par en par como si estuviera sorprendido.

“Gracias.”

Aún llevaba puestos los auriculares y, a diferencia del ruidoso grupo violento que gritaba por allí, su voz era baja, así que no supe qué había dicho exactamente. Aun así, asentí con la cabeza.

Entonces reaccioné al oír detrás de mí un sonido espeluznante. Era algo que nunca había escuchado antes, pero instintivamente supe que era el ruido de carne siendo golpeada. ¿Tan fuerte era como para atravesar incluso los audífonos?

“¿No piensas quitarte esos audífonos?”

Cuando se me erizó la piel y encogí los hombros, la persona frente a mí dio unos golpecitos junto a mi oído. La verdad es que, con la música de por medio, no oía bien sus palabras, pero por el gesto pude entenderlo.

No es que tuviera la obligación de hacerle caso a alguien que acababa de conocer, pero tampoco quería ser grosero e ignorarlo, así que me quité los audífonos con timidez. Él entonces esbozó una sonrisa aún más intensa, como si estuviera satisfecho por mi obediencia.

‘Que locura…’

¿Seguro que es una persona normal? ¿Será algún famoso que yo no reconozco? ¿O quizá un aprendiz de idol?

Mis ojos no solo se estaban dando un festín, era como si se estuvieran purificando. Al quedarme otra vez con los labios abiertos, atontado, él agitó la mano delante de mi cara.

“¿Estás bien?”

“Ah… sí, estoy bien.”

Digo, que sea guapo es una cosa, pero me preguntaba cuándo rayos me había visto antes como para hablarme con tanta confianza, sin usar honoríficos. Aun así, dudando, le seguí el trato informal, y entonces él alzó una ceja, intrigado.

“¿No estarás con esos de ahí?”

¿Esos? Aunque solo levantó el brazo para señalar hacia algún lado, el gesto tenía una elegancia natural. Forcé a mi mente, que estaba a punto de volar a otra dimensión, a centrarse y miré en la dirección que indicaba su dedo. En mi campo de visión apareció el grupo violento que corría fuera de control blandiendo armas.

‘No me hace ninguna gracia que me confundan con gente tan peligrosa.’

Fruncí el ceño de forma instintiva. No era mi intención, pero mi expresión se deformó por completo y dejó muy claro mi desagrado. Sin molestia alguna por disimular, negué con la cabeza, y la mano alargada de él descendió.

“No estás mintiendo, ¿verdad?”

“Son personas que veo por primera vez hoy.”

“¿Eh?”

Él se aferró al final de mis palabras y dibujó una sonrisa más profunda. Estaba sonriendo, sí, pero la sensación desagradable era tan evidente que, sin darme cuenta, di un paso atrás. Como su mirada no me soltaba, mordisqueé con fuerza el labio inferior antes de abrir la boca.

“... Así es.”

Incluso para mí sonó patético. Podría haberle reclamado que por qué me hablaba informal si yo no podía hacerlo, pero no quería meterme en una pelea innecesaria. Para empezar, ni siquiera sé pelear, si me hacía el valiente, lo único que conseguiría sería que me dieran una paliza.

Aun así, me sentía demasiado avergonzado para sostenerle la mirada, así que aparte la vista hacia otro lado. En ese momento, escuché su risa sobre mi cabeza.

“Está bien, entonces vete. No entres en los callejones, que son peligrosos.”

Sentí unos golpecitos suaves en mi hombro y, al levantar la vista, vi que el tipo se alejaba sin remordimientos hacia donde estaba la pelea.

“¿Qué demonios...?”

¿También era uno de esos delincuentes?

Me quedé con la boca abierta ante lo absurdo de la situación. Al verlo unirse al grupo con naturalidad y empezar a golpear gente como si nada, comencé a retroceder poco a poco. De verdad, todo esto era muy, pero que muy...

Extraño.



* * *


“¡Lee Yu-min!”

Entré a toda prisa en la casa y llamé a mi hermana menor, que estaba igual de desocupada que yo, pero no obtuve respuesta. Era obvio que estaba tirada en la cama y le daba pereza contestar, así que fui hasta su habitación y, por mínima cortesía, llamé a la puerta.

“¡Ah! ¿Qué quieres?”

Tomando esa respuesta irritable como señal, abrí la puerta de par en par.

“¿Estás loco? ¿A qué viene tanto escándalo buscándome de repente?”

Al ver a mi hermana tan malhablada como siempre, sentí un extraño alivio. Quizás sea porque no paraban de pasarme cosas raras, pero hasta me sentí agradecido de que mi familia no hubiera cambiado.

“Tú... ¿por si acaso sabes quién es Ji Hae-cheon, el ‘número 1 del ranking’?”

Mencioné el nombre que aquel grupo de matones gritaba a todo pulmón. Observé fijamente el rostro de mi hermana, tratando de ocultar mis nervios.

“¿Te volviste idiota? ¿Qué te pasa desde hace días?”

Mi rostro se iluminó ante su regaño cortante. Claro, es que estoy bajo de energías y tuve alucinacio—

“¿Cómo no vas a conocer a Ji Hae-cheon? ¿Acaso estuviste viviendo encerrado en una montaña o qué?”

Click. La mano que sujetaba con fuerza el pomo de la puerta se resbaló. Mis pupilas temblaron violentamente ante aquellas palabras increíbles, mientras Yu-min, sin importarle mi reacción, continuaba hablando.

“Él es súper famoso porque se apoderó del puesto número 1 del ranking justo ahora que se está graduando de la secundaria. No me digas que... ¿tampoco conoces a los Cuatro Reyes Celestiales?”

“¿Los... Cuatro Reyes Celestiales...?”

“De verdad parece que vienes de vivir debajo de una piedra.”

“¿Te volviste loca?”

Sin que nadie lo iniciara explícitamente, empezamos a lanzarnos insultos mutuamente; cualquiera diría, con solo vernos, que éramos hermanos.

“¡Ay, en serio, si vas a decir estupideces, lárgate! ¡Estoy ocupada!”

Me tapé los oídos rápidamente ante su voz chillona que me hizo zumbar los tímpanos. Uff, ¿qué voy a hacer con ese temperamento? Sacudí la cabeza con desaprobación de forma exagerada y cerré la puerta, mientras su voz irritable seguía resonando desde adentro de la habitación.

Caminé arrastrando los pies hasta mi cuarto y, mientras me cambiaba la ropa de salir, me detuve en seco. Como siempre, por terminar la conversación con mi hermana de forma accidentada, lo había olvidado por un momento, pero a juzgar por la reacción de Yu-min, ella consideraba lo de los "rankings" como algo totalmente normal.

Bueno, ella siempre ha sido así, pero como me miró como si yo fuera el loco por no saber nada, significa que lo raro es no saberlo. ¿Quizás sea algo de los estudiantes de secundaria? No, espera. Como regresé tres años al pasado, ahora también soy estudiante de secundaria.

Como sea, era demasiado extraño como para considerarlo una simple moda entre los chicos de la edad de Yu-min. Estoy seguro de que la escuché decir "antes de graduarse de secundaria". Eso significaría que son los chicos de preparatoria los que se disputan esos puestos y jerarquías. En pocas palabras, eso quiere decir que es algo bien conocido incluso entre los estudiantes de nivel superior.

“Pues yo no tengo ni idea.”

A pesar de que técnicamente acababa de ser un estudiante de último año que terminó su exámen de ingreso a la universidad, el hecho de tener que volver a entrar a la preparatoria me convertía prácticamente en un estudiante activo, y, sin embargo, yo no sabía nada de esto.

“¿Cómo puede ser posible?”

¿Acaso todos los adolescentes de Corea, menos yo, se volvieron locos? Dicen que si hay un cuerdo entre un grupo de locos, es el cuerdo al que tratan de loco, parece que eso es exactamente lo que me está pasando a mí.

¿Cómo se supone que deba asimilar esto? En el mundo en el que yo vivía existían los delincuentes escolares, pero no los "rankings". ¿Peleas? Claro que las había. Pero jamás, bajo ninguna circunstancia, se asignaban puestos de forma tan descarada llamándolos "Número 1" o cosas por el estilo.

Por supuesto, existía una jerarquía implícita. Esa que suele haber entre los estudiantes y que se nota a simple vista aunque nadie diga nada.

“Pero no existía esa estupidez del "Número 1 del Ranking"...”

Tenía la cabeza hecha un lío. Mis pensamientos saltaban de un lado a otro como si hubiera presenciado información imposible de procesar.

Ya era bastante difícil aceptar el hecho de que el mundo regresó tres años atrás, pero ahora tenía que aceptar que las reglas de la sociedad habían cambiado por completo sin que nadie se diera cuenta.

“Para empezar, ¿cómo se supone que miden esos rangos?”

¿Peleando? ¿Uno contra uno? ¿O todos contra uno? ¿Y qué sentido tiene tener un puesto así? ¿Acaso te ayuda a entrar a la universidad? Obligué a mis pensamientos, extremadamente realistas, a calmarse. Ahora mismo lo importante no era eso.

“Es un... viaje dimensional, ¿verdad?”

Aunque fui yo mismo quien pronunció esa palabra en voz alta, me sonó infinitamente extraña. No puede ser, ¿de verdad soy yo el que se volvió loco?

“Puede que esté loco.”

Ja. Se me escapó una risa hueca. Incluso en medio de todo esto, me dio risa ver que, como era invierno y hacía demasiado frío para estar a medio vestir, terminé de cambiarme a mi pijama con total naturalidad.

“Ya está.”

Por mucho que pensara, si la realidad hubiera cambiado, lo habría hecho desde el principio. Desde el momento en que me di cuenta de la regresión, me rompí la cabeza pensando hasta casi explotar, pero no cambió nada. Así que esta situación debía de ser lo mismo.

“Pero entonces, ¿a qué dimensión me he trasladado?”

Esto sí que era un asunto importante, así que me senté a pensarlo en serio. Si pensaba en “rangos” y cosas así, el único género que se me venía a la cabeza era el de las novelas de internet, así que empecé por ahí. Pero era un género al que dejé de prestar atención en cuanto terminé la primaria, así que no se me ocurría nada concreto.

No era una posesión como tal, pero aun así, en las novelas de posesión los protagonistas siempre se dan cuenta enseguida de en qué historia han acabado. ¿Por qué yo no?

“Claro, es que es una novela de internet, ¿cómo voy a saberlo…?”

Había leído muy poco, y mis únicas pistas eran el término "Cuatro Reyes Celestiales", que aparece en casi todas las novelas de internet sin falta, y ese tal nombre, Ji Hae-cheon o como se llame. Con tan poco, ¿cómo demonios iba a saber dónde estaba?

“De verdad, joder...”

Tenía ganas de llorar.

Con cara de depresión, me lancé de cabeza a la cama y restregué la mejilla contra la almohada. Justo cuando me retorcía como un marisco moribundo que lleva demasiado tiempo fuera del agua, la puerta se abrió de par en par sin previo aviso.

“ ... ¿Tú qué haces?”

“Qué quieres.”

No tenía fuerzas ni para regañar a mi hermana por entrar y salir de mi cuarto como si fuera suyo. Respondí con un gruñido, y mi hermana, tras analizar lentamente mi penoso estado, gritó hacia la cocina.

¡Papá! ¡Creo que Lee Ha-bin se volvió loco de verdad!”

“¿Vas a llamar a tu hermano “Lee Ha-bin”?”

“Te llamaré ‘hermano’ cuando te comportes como uno.”

Ignoré a Yu-min y sus frases de siempre para hundir de nuevo la cara en la almohada. Al parecer, mi falta de reacción le resultó extraña, porque Yu-min dejó de lado el motivo por el que había venido y se acercó a la cama para darme toquecitos en el hombro.

“Oye, ¿qué te pasa últimamente en serio?”

“Qué es eso de "oye", soy tu hermano...”

“Olvida los detalles. ¿Incluso en un momento así quieres ponerte quisquilloso?”

“Ugh, ya da igual. Solo agarra lo que necesites y lárgate.”

“Eso pensaba hacer. Me llevo las tijeras.”

La preocupación duró solo un momento. Yu-min se dirigió al escritorio y empezó a rebuscar en los cajones para cumplir su cometido. Al escuchar el crujido de las cosas siendo movidas, suspiré profundamente, pensando que por fin habría silencio.

“Ah.”

“Al menos cómete eso.”

De repente, algo me golpeó suavemente la cabeza. Al levantar la vista, vi un chocolate que había caído sobre la manta. Lo miré con los ojos entrecerrados, preguntándome a qué venía eso, pero Yu-min salió de la habitación y cerró la puerta sin decir ni una palabra más.

Estiré el brazo y tomé el chocolate, que era de una marca bastante cara. Era obvio que terminaría derritiéndose por el calor de mi mano, pero simplemente me quedé sujetándolo.

“Haa—”

Al menos mi familia sigue siendo la misma. Qué alivio.



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