Cómo escapar de la seducción del número 2 (Capítulo 21)
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Capítulo 21:
Después de despedirme de Baek Han, que me dijo adiós agitando el brazo con total despreocupación, regresé al aula de forma inesperadamente tranquila. Al abrir la puerta trasera y entrar, vi a Kwon Do-jin mirando por la ventana con expresión aburrida.
Hacía tiempo que no veía una cara así, así que me quedé allí parado sin reaccionar hasta que sonó el timbre de clase y por fin volví en mí.
“Llegaste más tarde de lo que pensaba. ¿Pasó algo?”
“Sí, pero no fue nada importante.”
De todos modos, sabía que aunque intentara ocultarlo, terminaría enterándose de una forma u otra. No sé si es por ser el número 2 del ranking o si es que simplemente tiene muy buenos informantes, Era realmente sorprendente cómo, pero cada vez que ocurría algo como lo de hace un momento, lo detectaba de inmediato y averiguaba toda la historia.
“¿Otra vez tengo que descubrirlo yo?”
“No quiero decirlo con mi propia boca, suena como si estuviera acusando a alguien.”
“Si lo dices así, no hay más remedio.”
Justo era clase de lengua, y como el profesor de esa asignatura era famoso por tomárselo con calma, siempre había unos cinco minutos extra incluso después de que sonara el timbre. Así que tanto Kwon Do-jin como yo dejamos solo el libro de texto sobre el escritorio y seguimos conversando.
“Hubiera sido mejor ir juntos.”
“No podemos estar pegados para absolutamente todo.”
“Aun así, no querrás verte envuelto en cosas molestas, ¿no?”
“Entonces protégeme tú.”
“Eso es lo que estoy intentando hacer…”
Kwon Do-jin, que otra vez estaba acariciando mi cabello, esbozó una sonrisa amarga.
“No está siendo tan efectivo como esperaba. ¿Por qué será?”
“Parece que el estatus como el número 2 no impone tanto.”
En realidad, yo nunca esperé que fuera efectivo. Si su influencia fuera tan grande, ni siquiera habrían pensado en meterse conmigo desde el primer momento en que Kwon Do-jin empezó a protegerme tanto.
Además, los sentimientos de envidia y celos suelen nublar el juicio. Lo que quiero decir es que, cuando alguien está cegado por la envidia, puede terminar haciendo cosas que en situaciones normales jamás se atrevería a hacer.
“No puedo hacer amigos libremente, ser el número 2 del ranking no sirve para nada.”
“Vaya, eso que acabas de decir sonó realmente arrogante.”
Y además, ¿qué clase de comportamiento es ese viniendo de alguien que dice querer hacer amigos? Entrecerré los ojos y fulminé con la mirada a Kwon Do-jin, que me observaba con una sonrisa capaz de hechizar a cualquiera.
“En fin, por si acaso, vamos juntos a todas partes por un tiempo.”
“Podría ser…”
Hasta ahora había podido ignorar los incidentes y seguir adelante, pero esta vez, con cuatro personas bloqueándome el paso de forma amenazante, pasé un susto real, así que me lo estaba pensando. Kwon Do-jin, sintiendo que era su oportunidad, se colgó de mi hombro.
“Ha-bin, ¿sí?”
“Y-ya entendí. Ya entendí, así que suéltame. Me haces cosquillas.”
Al haber conseguido lo que quería, Kwon Do-jin se apartó dócilmente. Yo me froté la oreja, donde todavía sentía el cosquilleo de sus palabras. ¿Cómo diablos lograba poner esa voz tan melosa?
Cuando nuestras miradas se cruzaron, me dedicó una sonrisa tan radiante que sentí una punzada de tensión en la nuca. Lo digo con total certeza: la mitad de mi estrés diario es culpa de Kwon Do-jin.
Cuando terminó la clase de lengua y justo cuando faltaba solo una lección para el almuerzo, el tipo que hasta hace un momento parecía estar prestando atención sugirió de repente que nos saltáramos las clases. Y no solo una, sino todas las de la tarde.
“Mm… aunque sea yo, con esa cara sí que me hieres.”
“¿Nunca pensaste que pongo esta cara precisamente para herirte?”
“Vamos a divertirnos, ¿sí? Ha-bin~.”
“Si vas a faltar a clases, hazlo tú solo. Aunque yo esté preparando el ingreso regular, también estoy considerando el ingreso anticipado hasta cierto punto.”
Traté de sacudirme el hombro para quitarme de encima a Kwon Do-jin, pero debido a su peso, no fue nada fácil. Lo intenté un par de veces más y, al ver que era imposible, decidí rendirme por el bien de mi propia paz mental.
“¿Por qué te resulta tan fácil decir que faltemos a la escuela?”
“Porque con cumplir el mínimo de días de clase puedo pasar al siguiente curso. ¿Y con solo tener el diploma puedo ir a la universidad por la vía de admisión regular?”
“Ah, claro. Felicidades.”
¿Quién no sabe eso? Aun así, hace falta un mínimo de seguridad, pero parece que Kwon Do-jin no la necesita. No, ¿quizá debería alegrarme de que al menos diga que va a ir a la universidad?
“Entonces vayamos después de que termine la escuela.”
“¿Y ahora a dónde?”
De verdad, por culpa de Kwon Do-jin no hay forma de que pueda estudiar en paz. Cada vez que intento concentrarme, el hilo se rompe por sus constantes balbuceos a mi lado. Solté el bolígrafo y apoyé la barbilla en la mano; entonces, Kwon Do-jin se recostó sobre el escritorio y me miró hacia arriba.
“¿Por fin has decidido hacerme caso?”
Al verlo sonreír de esa forma tan dulce, levanté el brazo y le di un golpecito en la frente. Lo dice como si nunca le prestara atención, cuando en realidad hablamos cara a cara todos los días.
“Ahora hasta me pegas. Has crecido mucho, Ha-bin.”
“¿A eso le llamas pegarte?”
“¿Entonces qué fue?”
“Tienes un estándar demasiado estricto.”
Seguí con la charla trivial a propósito. No sé por qué, pero presentía que el lugar al que Kwon Do-jin quería llevarme esta vez no sería precisamente un sitio tranquilo. Mi intención era desviar el tema para que se olvidara de su plan de salir después de clases, pero el problema es que Kwon Do-jin no es alguien a quien se pueda engañar tan fácilmente.
“Entonces, vamos a salir, ¿verdad?”
“... No te has rendido, ¿eh?”
“Nop. Para nada.”
Al verlo sonreír de oreja a oreja, supe que el que terminaría rindiéndose sería yo. En el momento en que fui consciente de ello, perdí todas mis fuerzas y me desplomé sobre el escritorio imitando su postura. Kwon Do-jin soltó una risa profunda que hizo vibrar su garganta.
“Iré si me dices a dónde.”
“Mmm... Te lo diré si prometes que irás.”
¿Este idiota está jugando conmigo ahora?
Lo miré con los ojos completamente fríos, a lo que Kwon Do-jin respondió girando la cabeza hacia el otro lado para estallar en risas. Aunque le piqué el costado con el dedo índice para que me hiciera caso, él solo encogió los hombros entre sacudidas de risa, evitando mi mirada descaradamente.
Mi mente se llenó con el deseo de darle un buen golpe en esa nuca tan redonda que se mantenía inmóvil frente a mí. Si fuera ahora, seguro que lo lograría. No importa que Kwon Do-jin sea el número 2 del ranking; estando así de desprevenido, podría hacerlo.
Sin embargo, desistí en silencio porque sabía que lidiar con las consecuencias sería un dolor de cabeza. Si estuviéramos a solas, quizás podría salirme con la mía, pero esto era un salón lleno de gente. No podía permitir que los demás presenciaran semejante escena de insubordinación, un civil cualquiera golpeando la nuca del número 2 del ranking.
“Oye, ¿de verdad no me lo vas a decir?”
“Ya te dije que te lo diré si prometes que irás.”
“No, yo dije primero que iría si me decías a dónde íbamos.”
“¿Ah, sí?”
Al verlo fingir demencia con tanta naturalidad, comprendí perfectamente lo que significa sentirse al borde de un colapso. Este maldito era, de verdad, un actor increíblemente bueno.
“Aaah… Está bien, iré, iré. Así que dime ya a dónde vamos. Me muero de curiosidad.”
“Vaya, no podemos dejar que nuestro Ha-bin se muera, así que te lo diré.”
En cuanto dije que iría, Kwon Do-jin volvió a girar la cabeza hacia mí. Esta vez sentí unas ganas locas de darle un golpecito en la frente, pero con el puño cerrado, sin embargo, me repetí una y otra vez que una "insubordinación escandalosa" estaba fuera de discusión.
“Como el ajuste del ranking ya terminó, hoy a la 1:00 p. m. hay una reunión de los clasificados. Vamos allá.”
“… ¿Qué?”
“Prometiste que irías, así que no se vale echarse atrás ahora, ¿sí?”
¿Qué dijiste, pedazo de animal?
Llegados a este punto, creo que tengo motivos más que suficientes para llevar a cabo una insubordinación violenta, hablo en serio. Solo con oírlo ya suena a lugar peligroso, y ahí estaba Kwon Do-jin, declarando con toda la confianza del mundo que me llevaría con él. Me daban ganas de darle una paliza hasta que soltara polvo en un día de lluvia.
“Tu mirada me da miedo, Ha-bin.”
“¿Quieres que te pegue una sola vez?”
“Mmm, ¿me vas a pegar?”
Kwon Do-jin parpadeó lentamente, luciendo sus grandes ojos mientras hacía gestos adorables de lo más pretenciosos. Por su culpa, aunque me temblaban las manos, no fui capaz de enfadarme de verdad. No me queda más remedio que culparme a mí mismo por no haberme acostumbrado todavía a la cara de este infeliz.
No, mejor dicho, para proteger mi salud mental, debería culpar a Kwon Do-jin por volverse cada vez más astuto y hacerme creer la ilusión de que ya me había acostumbrado a su cara.
“Si pudiera darte un solo golpe, no pediría nada más en la vida.”
Aun así, esa cara bonita hay que conservarla, así que no te pegaré ahí. Te daré un golpe en la espalda. No llegué a decirlo en voz alta, pero parece que se me notó en la cara, porque Kwon Do-jin empezó a alejarse lentamente con todo y silla.
“Vaya, no sabía que Ha-bin era un amigo tan aterrador.”
“Pues yo no sabía que Kwon Do-jin era un amigo tan irresponsable.”
Le devolví sus propias palabras, lo que hizo que pusiera una expresión de injusticia. Sin embargo, eso de ir juntos a una reunión de rangos era un "no" rotundo sin necesidad de escucharlo, así que no me dejé engañar por su carita.
“¿Irresponsable? Jamás te pondría en peligro, Ha-bin.”
“Ya. Pero el simple hecho de llevarme a una reunión de rangos ya es ponerme en peligro.”
Ese lugar es zona de eventos asegurados.
Para empezar, ¿qué pasó cuando fui a la clasificación a la que el mismo Kwon Do-jin me invitó? Me buscaron pelea, ¿no?
Aunque es cierto que me buscaron lío cuando estaba solo, y que ni siquiera Kwon Do-jin se imaginó que habría gente tan "valiente" e ignorante capaz de armar un escándalo arriesgándose a perder su rango, ¡pero aun así!
“Estaré pegado a ti todo el tiempo.”
“Uno siempre debe considerar el ‘por si acaso’.”
“Pensando en ese ‘por si acaso’, le dije a Baek Han que viniera también... aunque no me haga mucha gracia.”
Ese pequeño añadido final estaba cargado de descontento. Sin embargo, era cierto que ni siquiera eso me daba tranquilidad, así que seguía sin estar convencido.
“No es como si pudieras seguirme incluso cuando voy al baño.”
“Pienso hacerlo.”
“Pero qué clase de...”
Casi suelto un insulto.
A duras penas me contuve; en su lugar, con el rostro contraído, empecé a picarle el costado a Kwon Do-jin con insistencia. Lo hice con tanta fuerza que hasta me empezó a doler la punta del dedo índice. Llegados a ese punto, parece que a él también le dolió, porque levantó el brazo y entrelazó sus dedos con los míos para sujetar mi mano.
“Tenemos que ir, Ha-bin. Si queremos darles su merecido a esos tipos.”
“¿A esos tipos? ¿Qué merecido? ¿De qué estás hablando?”
Él ocultó sutilmente sus ojos, que ahora lucían una sombra de melancolía, tras su brazo, mientras acariciaba con el pulgar nuestras manos entrelazadas. Parecía estar eligiendo las palabras adecuadas, así que decidí esperar pacientemente.
“¿Recuerdas que dije que podría hacer que Kang Jin-woo recibiera al menos una sanción por lo de la otra vez?”
“Sí, lo dijiste.”
“Parece que será difícil porque la oposición de los rangos superiores es más fuerte de lo que esperaba. Desde hace tiempo había quejas porque los de primer año ocupamos todos los puestos del 1 al 5, pero no creí que eso se manifestaría intentando pasar por alto el problema que denunciamos.”
Dijo "rangos superiores", pero se refería a los estudiantes de segundo y tercero que son mayores que Kwon Do-jin, ¿no?
Para empezar, entendí el contexto de por qué decía que era complicado. Sin embargo, tal como Kwon Do-jin decía, si los puestos del 1 al 5 están ocupados por chicos de primero, ¿no se solucionaría si todos ellos se unieran?
Sobre todo cuando Kwon Do-jin es uno de los Cuatro Reyes Celestiales. Entonces, ¿por qué?

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