Cómo escapar de la seducción del número 2 (Capítulo 13)
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Capítulo 13:
Una mañana cualquiera, al mirar por la ventana con los ojos bastante despejados, vi que la luz tenue del amanecer todavía lo cubría todo, y me invadió una sensación de desolación.
“Ni que fuera un niño de primaria que se despierta temprano, emocionado por una excursión...”
Sintiéndome un poco patético por mi estado, me cubrí la cara con ambas manos y rodé de un lado a otro sobre la cama.
El reajuste del ranking, el dichoso reajuste del ranking. Es cierto que estoy muy emocionado porque es la primera vez que veré algo así, pero nunca imaginé que me despertaría tan temprano el mismo día del evento.
Me quedé un rato sumido en la autocompasión, hecho uno con la cama, intentando calmar mi mente. Al tomar el móvil para mirar la hora, vi que eran las 6:05 AM; era un momento demasiado ambiguo para intentar volver a dormir, así que aproveché el impulso y me incorporé. ¿Cómo podría aprovechar este tiempo que me sobraba?
Mientras me daba golpecitos en la barbilla con el índice, mi mirada se dirigió naturalmente hacia el escritorio. El dicho que dice que uno no puede abandonar sus viejas costumbres no existe porque sí.
“¿Y si voy temprano a la escuela a estudiar?”
Si dejaba una nota en la mesa, mis padres no se preocuparían. Como ya saben que siempre que me despierto inusualmente temprano me voy antes a clase, no les parecería extraño. Además, irme antes significaba no cruzarme con las hordas del club de fans de los Cuatro Reyes Celestiales, era matar dos pájaros de un tiro.
Esas hordas de fans, que volvían aún más caótico un camino a la escuela que ya era complicado de por sí, eran mi objetivo número uno a evitar. Al recordar las veces que terminé envuelto en sus líos por no saber nada, se me puso la piel de gallina; me froté los brazos y sacudí la cabeza para espantar esos pensamientos.
En fin, ya había decidido qué hacer, así que solo quedaba ponerlo en marcha. Revisé que mi mochila tuviera todo lo necesario y empecé a prepararme para salir en silencio.
“¿Qué haces ahí moviéndote como un gato ladrón?”
“¡Ay, mierda! ¡Qué susto me diste!”
Una voz ronca, de alguien que se acababa de despertar, resonó detrás de mí. Como estaba sacando una leche de chocolate de la nevera, no me di cuenta de que alguien venía y el susto fue mayor. Me presioné el pecho, sintiendo cómo mi corazón latía con fuerza mostrando su presencia.
“¿Cómo que "gato ladrón"? ¿Así le hablas a tu hermano mayor?”
“Agradece que no te dije "ladrón" a secas.”
Escuchándolo bien, sus palabras tenían una lógica extrañamente convincente. De todos modos, como nunca esperé que Yu-min me tratara con respeto, me limité a tomar la leche que tenía con la mano.
“¿Pero ya te vas a la escuela? ¿Tan temprano?”
“Me desperté pronto, así que iré a estudiar un rato. Avísales a papá y a mamá.”
“Te hago el favor si me das eso.”
“¿Esto? Pero si es la última que queda.”
¿Acaso tiró su conciencia a la basura?
Miré con incredulidad a Yu-min mientras extendía el brazo con descaro, y solté un profundo suspiro. Está bien, bébetela toda. Como iba a salir temprano, podía pasar por una tienda de conveniencia y comprar otra, así que se la lancé para que la atrapara fácilmente.
Yu-min la recibió con alegría y, habiendo logrado su objetivo, se dio la vuelta agitando la mano con desinterés.
“Ah, por cierto, Lee Ha-bin.”
“¿Qué?”
“Tú, últimamente... No, olvídalo.”
Fruncí el ceño ante su manía de dejar las frases a medias. No solo le había entregado mi última leche de chocolate, sino que ahora encima usaba tácticas para sacarme de quicio.
“¿Qué pasa? Suéltalo.”
“Nada, es solo que tú eres un cobarde, ¿no?”
Me duele cuando de repente me golpeas con palabras así.
Incluso si es cierto, eso no quita que el golpe sea doloroso. Como fue un comentario tan directo y seco, sentí que el "daño" fue mayor, así que me froté suavemente el pecho.
“... ¿Y qué tiene que sea un cobarde?”
“Cierto, eres un miedoso, ¿verdad?”
Entonces, ¿por qué demonios andan esos rumores por ahí?
Ese pequeño murmullo llegó con total claridad a mis oídos. En ese momento justo en la frontera entre la madrugada y la mañana, todo estaba en calma, y por eso pude escuchar hasta el más mínimo susurro.
Yu-min, aparentemente sin darse cuenta de que escuché su murmullo, dijo lo que quería y se metió de inmediato en su habitación. Había dicho todo como si quisiera que lo escuchara, pero desapareció sin aclarar de qué rumor hablaba, lo que me dejó atónito.
“Pero qué demonios...”
Completamente pasmado, solo pude abrir y cerrar la boca hasta que el segundero del reloj me devolvió a la realidad. No podía quedarme ahí plantado para siempre. Como era demasiado temprano para armar un escándalo, la única opción era ir a la escuela según lo planeado y mandar mensajes molestos por el chat.
“Qué paz.”
El teléfono de Yu-min no diría lo mismo, pero como el ambiente se veía tranquilo, con eso me bastaba. Comencé mi camino a la escuela inhalando el aire gélido típico de la madrugada. A pesar de que pasé por la tienda de conveniencia y me tomé mi tiempo, las calles seguían desiertas.
Hacía mucho que no disfrutaba de un trayecto tan solitario, así que me puse de buen humor. Animado, empecé a tararear la canción que sonaba en mis audífonos mientras caminaba a paso ligero hasta llegar a la escuela.
Al abrir la puerta del aula, que aún estaba cerrada con llave, y encender las luces, la atmósfera cambió de golpe. Me detuve un momento a observar el salón vacío, pero el peso de la mochila en mis hombros me hizo reaccionar.
“Definitivamente, creo que venir temprano a la escuela de vez en cuando no está nada mal.”
“¿No te parece que es demasiado temprano para decir eso?”
“¡Hic!”
Me di la vuelta aterrado por la voz que resonó a mis espaldas. Me arranqué los audífonos que aún cubrían mis oídos y puse distancia con el otro.
“Tú... tú... ¡hic! ¡Baek... Han!”
“Vaya, parece que si te acuerdas de mi nombre.”
Oye, que uno puede preguntar un nombre un par de veces, ¿no? Qué rencoroso.
Baek Han, recostado de manera inclinada contra el marco de la puerta, me miraba fijamente desde arriba. Como no evité su mirada, la intensidad de la suya se hizo aún más fuerte. Pero, a todo esto, ¿por qué ha venido tan temprano a la escuela? ¿Acaso tiene algún tesoro escondido aquí?
“Toma.”
Atrapé el objeto que me lanzó de repente y me quedé mirándolo con cara de asombro. Al ver que solo parpadeaba sin reaccionar, Baek Han frunció ligeramente el ceño y señaló con la barbilla.
“Bébetelo rápido.”
“¿Yo?”
“¿Quién más hay aquí aparte de ti?”
Bueno, tiene razón. No había nadie más que nosotros dos. Fue entonces cuando me fijé en lo que me había lanzado, era, de la forma más normal del mundo, una botella de agua.
“... ¿Me la diste porque tengo hipo?”
“¿Entonces querías que me quedara ahí parado mirando?”
Pero si ya se me pasó...
Aun así, por consideración al gesto, abrí la tapa y bebí frente a él para que lo viera; solo entonces su expresión se suavizó un poco. Mientras me bebía media botella, lo miraba de reojo. Si no frunciera tanto el ceño, se vería mucho más guapo. Aunque con eso no quiero decir, ni de lejos, que no sea guapo ahora.
“Gracias.”
Cerré bien la tapa y se la devolví a Baek Han. Inmediatamente después, se formó un ambiente realmente incómodo, así que empecé a mover los ojos de un lado a otro. ¿Por qué me habría hablado? Pensé que quizás era por la vergüenza que le hice pasar ayer sin querer, pero ¿alguien así se molestaría en darte agua solo por tener hipo?
La mirada penetrante de Baek Han me resultaba tan abrumadora que retrocedí un paso más. A diferencia de Kwon Do-jin, Baek Han no hizo ningún intento por detenerme.
“¿Qué relación tienes con Kwon Do-jin?”
Era una pregunta que últimamente escuchaba muy a menudo. Pero no esperaba oírla de Baek Han. Sorprendido, lo miré fijamente.
Él permaneció esperando pacientemente mi respuesta, hasta que su paciencia pareció agotarse y de repente gritó. Al parecer, no es alguien con demasiada paciencia.
“¡Habla!”
“Eh… estaba pensando cómo responder.”
La respuesta a “¿qué relación tienes con Kwon Do-jin?” variaba según quién preguntara y qué esperara escuchar. Ayer le había dicho con seguridad a Kwon Do-jin que éramos amigos, pero la situación seguía siendo bastante ambigua y había personas que no deseaban escuchar esa respuesta.
Baek Han frunció el ceño y ladeó la cabeza ante mi respuesta.
“¿Qué clase de respuesta es esa?”
Ante su crítica, solo encogí los hombros. Él no conoce mi posición, por eso podía decir algo así.
“Entonces, estrechemos el margen de la pregunta.¿Exactamente qué quieres saber? ¿Si salgo con Kwon Do-jin o no?”
La única razón por la que él querría saber sobre mi relación con Kwon Do-jin era por la lucha de poder en el ranking. Probablemente quería ver si podía encontrar algún punto débil o algo así.
“…Sí. Si quieres ser exacto, eso es lo que me interesa.”
O tal vez, como Kwon Do-jin se comporta de manera tan poco típica, como rival siente curiosidad. De cualquier modo, era una de las preguntas más fáciles de responder.
“Si es eso, la respuesta es simple. Es solo que Kwon Do-jin se comporta de una forma que se presta a malentendidos, pero solo somos amigos normales.”
“¿"Solo" Kwon Do-jin?”
Ladeé la cabeza ante las palabras de Baek Han. De alguna manera, su matiz sugería que yo también había contribuido a esos malentendidos.
Así que me tomé un momento para repasar mentalmente mis acciones hasta ahora. Sin embargo, por más que lo pensaba, solo recordaba haber sido arrastrado de aquí para allá por Kwon Do-jin; no recordaba haber tomado la iniciativa para hacer nada en especial.
“Por tu cara, veo que no tienes ni idea de los rumores.”
¿Rumores?
Daba la casualidad de que esta mañana las palabras que Yu-min dijo para sí mismo también incluían la palabra "rumor", así que mi curiosidad se disparó. ¿Qué demonios será ese rumor para que tanto Lee Yu-min como Baek Han reaccionen así?
Me acerqué a Baek Han paso a paso, lentamente. Él, que estaba apoyado en la puerta, vaciló un poco.
“¿Qué rumor? ¿De qué clase de rumor hablas? Obviamente es sobre Kwon Do-jin y yo, ¿verdad?”
“Espera, cálmate un poco.”
¿Cómo se supone que me calme cuando me muero de curiosidad?
Lee Yu-min me dejó con la intriga a tope y no ha leído ni uno de los mensajes que le envié. En medio de eso, apareció alguien que podía resolver mis dudas; no había forma de que pudiera calmarme tan fácilmente.
A diferencia de antes, Baek Han retrocedía con gesto desconcertado. Me acerqué tanto como él retrocedía, hasta que no vi el umbral de la puerta y terminé tropezando.
“... ¿Eh?”
“¡Oye, cuidado!”
Como si no fuera suficiente con eso, el peso de la mochila que llevaba en la espalda era excesivo como para recuperar el equilibrio. Como pesaba tanto por todos los libros que traje para estudiar, lo único que pude hacer al perder el centro de gravedad fue rezar para que no me doliera.
En el instante en que cerré los ojos con fuerza, sentí que una mano me sujetaba del brazo, pero acto seguido, una oleada de dolor inmenso recorrió todo mi cuerpo, desde las rodillas hasta los codos.
“¡Ugh...!”
“Agh...”
Mientras soltaba un quejido ahogado por la falta de aire, la mochila terminó de rematarme golpeándome la cabeza.
“¡Ah!”
El dolor fue tan agudo que me hizo vibrar el cráneo; solté un grito por puro reflejo.
“... ¿Se puede saber qué tipo de situación es esta?”
¡Mi cabeza está hecha trizas!
Me dolía tanto que llegué a pensar que la sangre estaba brotando a chorros, las lágrimas se me escaparon solas.

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