Cómo escapar de la seducción del número 2 (Capítulo 15)

 

 


 

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Capítulo 15:


Mientras resolvía problemas, de pronto miré hacia el patio. Al ver los pétalos de cerezo cayendo, recién entonces sentí de verdad que ya era abril, y ese pensamiento me llevó a darme cuenta de que la reorganización de rangos se estaba celebrando más tarde de lo que había imaginado.

Recuerdo que fue en febrero cuando Kwon Do-jin me dijo que pronto habría reajuste de rangos, que era una época delicada y que tuviera cuidado en los callejones. Pero ahora, en pleno abril, recién se estaba llevando a cabo. Si pasan dos meses, ¿de verdad se puede decir que es “pronto”?

“Kwon Do-jin.”

“¿Qué pasa?”

Aprovechando que era el descanso, llamé a Kwon Do-jin mientras seguía molestando sin piedad mi cabello. Intenté no mirarlo cuando apoyó la cabeza en mi hombro y habló con una voz melosa.

“¿El reajuste de rangos dura solo hoy?”

“Ah—. ¿Eso era lo que te daba curiosidad?”

Cómo podía trenzar tan bonito un cabello tan corto, y encima casi no se deshacía. Presioné con el índice las trenzas que Kwon Do-jin había hecho, asintiendo un par de veces, y él soltó una risa que vibró en su garganta.

“Hoy es el último día. Es tradición que empiece el día de la ceremonia de ingreso.”

¿Tradición? ¿Hasta tradiciones tenían?

Ante algo tan difícil de creer, pasé un momento negando la realidad, pero al cruzar miradas con los ojos de Kwon Do-jin, siempre claros y transparentes, solté una risa incrédula. Ni que fuera una olimpiada para tener tradiciones y encima duraba todo un mes.

“¿Tú solo vas hoy?”

“Sí.”

“¿Por qué?”

“Porque soy el número 2 del ranking."

Más o menos lo entendí. Al tener un rango alto, debía significar que no participaba en las rondas preliminares. Probablemente.

Era mucho más organizado de lo que vagamente había imaginado. Pensando que, siendo así, el lugar tampoco sería un sitio de construcción abandonado o un terreno baldío, tiré de la manga de Kwon Do-jin.

"Entonces, ¿dónde lo hacen?"

"En un gimnasio."

"¿En qué gimnasio?"

"Este año toca en la preparatoria técnica Haeseon. Es otra de las tradiciones: hacerlo en el gimnasio de la escuela a la que pertenece el número 1 del ranking."

Vaya, así que también existe esa tradición. Realmente tenían más costumbres de las que pensaba. Y la escuela que alquilaba el gimnasio para eso también era increíble, en varios sentidos.

"Ya está."

Parece que, mientras me distraje un momento, Kwon Do-jin volvió a hacerle algo a mi cabello. Me quedé mirando su rostro de orgullo y, cuando levanté el brazo para tocarme la cabeza y ver qué había hecho, él me detuvo.

"Te ves lindo, Ha-bin."

"... ¿Qué?"

"Te queda incluso mejor de lo que imaginé."

Si pensaba que iba a caer rendido ante esa forma de reír tan melosa mientras me acariciaba el pelo, bueno, pensó muy bien. Maldita belleza destructiva.

Sentí que el calor se me subía a la cara, así que aparté el brazo de Kwon Do-jin  y giré la cabeza. Claramente, pensar que ya me había acostumbrado a su apariencia era una arrogancia total de mi parte.

¿Por qué la belleza de Kwon Do-jin me estaba deslumbrando otra vez? ¿Acaso se había vuelto más guapo de un día para otro? El hecho de que se me ocurrieran pensamientos tan absurdos solo demostraba que estaba tan aturdido que ni siquiera podía pensar con claridad.

“Ya va a empezar la clase.”

Levanté la mano para cubrirme las orejas, que seguro se habían puesto rojas. Incluso el viento parecía estar del lado de Kwon Do-jin; cuando dijo que me veía lindo, la brisa agitó su cabello y pasó de largo, y la escena se sentía como una toma sacada de una sesión fotográfica.

“Eso parece.”

Como si estuviera dispuesto a seguirme el juego, Kwon Do-jin apartó sus manos de mi cuerpo con ligereza y dirigió la mirada hacia la pizarra.

Había caído en su trampa. Lo sabía perfectamente, pero...

Como no me sentía tan mal como esperaba, apreté el portaminas con tanta fuerza que me dolió la mano sin motivo alguno.


* * *

Seguí a Kwon Do-jin hasta la preparatoria Haeseon, que a simple vista no se distinguía de cualquier otra escuela normal. Me quedé frente a la entrada principal contemplando el edificio, Kwon Do-jin podría haberme apresurado, pero se limitó a quedarse de pie a mi lado esperando pacientemente.

Cuando me giré para mirar a Kwon Do-jin, nuestras miradas se cruzaron como si él hubiera estado esperando ese preciso momento.

"¿Vamos?"

"... Sí."

Claramente esta era su primera vez aquí también, pero caminaba sin dudar ni un segundo. Bueno, pensándolo bien, siendo la escuela donde asisten los otros chicos de los Cuatro Reyes Celestiales, quizás ya había venido antes. Seguí sus pasos manteniéndome un poco detrás de él mientras observaba los alrededores.

"Hay muchísimas magnolias."

"Debe ser el árbol oficial de la escuela."

Con razón hay tantas.

Miré alternadamente las magnolias en plena floración y los pétalos que, arrastrados por el viento, ya cubrían el suelo. Los cerezos eran lindos, pero las magnolias tenían su propio encanto y elegancia.

"Qué bonitas..."

"Tú eres más bonito."

Sus palabras me tomaron tan de sorpresa que me atraganté. Empecé a toser con fuerza, Kwon Do-jin se detuvo e intentó acercarse, pero estiré el brazo hacia adelante para frenarlo.

"Tú, ejem, ¿te volviste loco?"

"¿Qué pasa?"

Me miraba con una expresión de absoluta inocencia, como si de verdad no supiera qué había hecho mal, lo que hizo que me llevé la mano a la frente. No iba a dejarme engañar por esa cara de inocente.

"A este paso, vas a terminar diciendo que no sabes cuál de los dos es la flor."

"Eso no es cierto."

"¿Qué?"

Me invadió un mal presentimiento e intenté retroceder por instinto para alejarme de Kwon Do-jin, que se acercaba con una actitud descarada, pero fue inútil. Con total naturalidad, me rodeó la cintura con el brazo y acercó su rostro al mío.

Entonces, pegó su frente a la mía y, como si quisiera presumir de sus largas pestañas, parpadeó lentamente mientras dibujaba una sonrisa preciosa en sus labios.

"Es que, desde el principio, solo ha habido una flor aquí, y eres tú, Ha-bin."

Este tipo está loco de remate.

Como se suele decir que la mejor respuesta para un loco es ignorarlo, no dije nada y simplemente empujé los hombros de Kwon Do-jin con mis dos manos. Aunque podría haber opuesto resistencia si hubiera querido, se dejó empujar fácilmente y se dio la vuelta para dirigirse hacia nuestro destino original.

Justo cuando soltaba un suspiro de alivio al ver que no había olvidado la razón por la que vinimos, una voz intervino de repente a nuestro lado.

"Ese imbécil definitivamente está mal de la cabeza."

"¡A-ay, qué susto...!"

"Vaya, no creo que tenga motivos para escuchar eso de ti."

"¡Ja! ¿Y cómo quieres que llame a un tipo que hace semejante estupidez en medio de un camino por donde pasa gente, si no es "loco"?"

Me mordí la lengua.

A mi lado se estaba desatando un escándalo, pero eso no me importaba en lo más mínimo. Lo único importante era el hecho de que me dolía horriblemente. Definitivamente, hoy no es mi día.

El dolor punzante en la lengua era tal que, sin saber qué hacer, terminé abriendo la boca como un tonto. La escena debió de ser bastante graciosa, porque Baek Han interrumpió su duelo de miradas con Kwon Do-jin para soltar una carcajada.

"¿Pero qué estás haciendo?"

"Creo que se mordió la lengua, ¿estás bien?"

A diferencia de Baek Han, Kwon Do-jin se acercó con rostro preocupado y se agachó para quedar a la altura de mis ojos. Aunque intenté asentir con los ojos llorosos para decir que estaba bien, sabía que no tendría ninguna credibilidad, así que opté por quedarme quieto.

Entonces, Kwon Do-jin me sujetó las mejillas y me obligó a levantar la cabeza. Me presionó las mejillas para que abriera la boca y examinó el interior con suma atención.

"No parece que estés sangrando... ¿todavía te duele?"

Lamentablemente, como me tenía agarrado de las mejillas, no podía responder. Me limité a negar con la cabeza, solo entonces Kwon Do-jin relajó su expresión seria, sonrió y retiró las manos.

"Qué alivio que no haya sido nada grave."

"Eh..."

A diferencia de mí, que ya me había resignado a este tipo de comportamientos por parte de Kwon Do-jin, Baek Han nos miraba con absoluta repulsión mientras se alejaba de nosotros.

"Ese tipo está loco de verdad."

Eso mismo digo yo.

Expresé mi acuerdo solo para mis adentros mientras empujaba a Kwon Do-jin por la espalda en la dirección donde supuse que estaría el gimnasio. Tenía el presentimiento de que, si nos quedábamos parados en el mismo sitio, no pasaría nada bueno.

Kwon Do-jin se dejaba empujar, pero en cuanto se desviaban del camino hacia el gimnasio, lo notaba como si tuviera un sexto sentido y retomaba la ruta correcta.

"Ha-bin."

"¿Sí?"

"Si acaso otros chicos te buscan pelea, di que eres una persona común."

"¿Incluso me buscarían pelea a mí?"

"Normalmente no, pero a veces hay tipos que, después de perder una pelea, se desquitan con cualquiera."

Las palabras eran relativamente suaves, pero su expresión no lo era en absoluto. Incluso se le notaba un dejo de desprecio, lo que me hizo preguntarme si habría alguna razón para que los detestara tanto.

"Siempre hay imbéciles que no saben aceptar el resultado."

¿Esto sigue siendo una novela juvenil de internet, verdad? Siento que de repente se ha convertido en una de artes marciales o fantasía.

Cuando hasta Baek Han se sumó al comentario, decidí no darle más vueltas. Supongo que a los de alto rango no les agradan ese tipo de personas.

Le dije que tendría cuidado y, al oírlo, Kwon Do-jin esbozó una sonrisa fresca, añadiendo que estaría conmigo todo lo posible, así que no había de qué preocuparse.

"Vaya, que genial te crees."

"Es que realmente lo soy."

Sin molestarse en negarlo, Kwon Do-jin se pasó la mano por el cabello. Baek Han chasqueó la lengua con fastidio, pero tampoco refutó lo de  que era “genial”. Parece que, incluso para él, Kwon Do-jin es alguien excepcional.

"Cuando Kwon Do-jin no esté, quédate cerca de mí."

Ante las palabras inesperadas de Baek Han, abrí los ojos de par en par. Kwon Do-jin, como si ya lo hubiera previsto hasta cierto punto, simplemente le lanzó una mirada rápida a Baek Han.

“¿De verdad está bien?”

“Sí. Total, esos tipos solo buscan pelea con los que se ven débiles. Si yo o Kwon Do-jin estamos a tu lado, no se van a meter contigo.”

En realidad no me refería a eso, sino a si no le resultaría molesto, pero Baek Han pareció entenderlo de otra manera. De todos modos, no era una mala propuesta, así que asentí rápidamente.

Lo había pensado desde la mañana, pero dejando de lado que sea el número 5 del ranking, Baek Han parece buen chico. ¿Será porque soy un "civil"?

“Pero oye, ¿y eso qué es?”

“¿Qué cosa?”

En vez de añadir más palabras, dio unos golpecitos en el costado de mi cabeza. Por si acaso, levanté el brazo y me toqué el cabello de al lado. Entonces sentí la trenza que Kwon Do-jin me había hecho en la escuela.

“¿Hablas del cabello trenzado? Él me lo hizo.”

Señalé con la mano a Kwon Do-jin, que iba caminando delante. Baek Han captó de inmediato a quién apuntaba y frunció el ceño con fuerza.

“……Entonces, ¿la horquilla de quién es?”

“¿La horquilla? También es de Kwon Do-jin. Yo no llevo esas cosas.”

“Es un regalo, Ha-bin. Así que ahora es tuyo.”

“Eso dice.”

“……Qué desastre."

Baek Han, tras soltar un suspiro y una frase cargada de irritación, empezó a caminar a grandes zancadas y se dirigió primero al gimnasio. Total, era obvio que nos encontraríamos dentro, así que no me molesté en detenerlo. Aun así, me dio curiosidad saber por qué actuaba de esa manera, así que me acerqué al lado de Kwon Do-jin, que seguramente sabía la razón.

“¿Qué le pasa?”

“Quién sabe, tal vez recordó algo urgente.”

Mientras decía eso, Kwon Do-jin me acomodó con naturalidad el cabello que había quedado desordenado de tanto tocarlo y luego tomó mi mano.

“Más importante que eso, no olvides tener cuidado. ¿De acuerdo?”

“……Sí.”

Pero ¿podrías no recalcarlo tanto? Eso suele ser una bandera de muerte, ¿sabes?

Como no podía explicarlo en voz alta, puse cara de preocupación. Estoy seguro de una cosa: en el reajuste del ranking va a pasar algo. Estoy seguro al 100%.



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