Cómo escapar de la seducción del número 2 (Capítulo 10)

 



 

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Capítulo 10:



Después de varios contratiempos, salimos de la zona concurrida y llegamos a un lugar desierto. Allí estábamos Kwon Do-jin, el tipo sin nombre y yo, enfrentados sin una pizca tensión. Sí, sin tensión alguna.

“¿Seguro que esto sigue siendo Seúl?”

“Claro que es Seúl. Vinimos caminando, ¿no?”

Que en una zona tan privilegiada hubiera un terreno vacío para holgazanear era algo imposible. Pero justo cuando estaba calculando los beneficios que se obtendrían de construir un solo edificio aquí, recordé que estaba en el universo de una novela de internet y todo cobró sentido. Este es un mundo donde, si caminas un poco, tiene que aparecer un lugar para pelear.

“¡Estos dos me están ignorando otra vez!”

“Entonces, amigo, ¿cómo dijiste que te llamabas?”

“...Mierda.”

“¿Te llamas Mierda?”

“¡No!”

Oye, yo te pregunté tu nombre y tú respondiste 'mierda'.

Seguí conversando con el tipo escondido detrás de la espalda de Kwon Do-jin, pero cuando volvió a gritar, hundí la cara en la espalda de Kwon Do-jin. Quizá porque su expresión ya era algo intimidante, pero cuando gritaba así, la verdad es que daba miedo.

“¡Baek Han!”

“¿Baek Han?”

“¡Sí! ¡Es la tercera vez que lo digo, así que memorízalo de una vez!”

“Perdón, es que no se me queda en la cabeza.”

“No hace falta que lo memorices, Ha-bin. ¿Para qué molestarse?”

Kwon Do-jin, que había estado escuchando en silencio, inclinó ligeramente la cabeza y se metió en la conversación. Con ese movimiento tan preciso, la mirada que apenas habíamos logrado cruzar quedó cortada de forma natural. No parecía necesario moverme a propósito para volver a cruzar miradas, así que me quedé como estaba.

“Entonces, ¿en qué puesto está ese?”

“¿Él? …¿en qué puesto era?”

Ante la voz dubitativa de Kwon Do-jin, solté una exclamación. Si no lo sabía, seguramente no estaría tan arriba en el ranking.

“¡Sabía que sería así! ¡Soy Baek Han, el número 5 del ranking!”

No, sí que estaba alto. Bastante alto.

Era un nivel con el que yo no debería haberme metido ni por asomo, pero como antes estaba absorto con los libros de ejercicios, me porté de lo más impertinente. Ahora que volvía a la realidad, empecé a inquietarme, y Kwon Do-jin volvió a girar la cabeza para mirarme.

“¿Qué te pasa?”

“……¿No crees que vaya a vengarse de mí?”

“¿Él? ¿Por qué?”

“Porque me pasé de la raya con él.”

“Así que eras consciente.”

A diferencia de Kwon Do-jin, que soltó una risa baja, yo estaba completamente serio. Hacía tiempo que no me emocionaba tanto por un libro de ejercicios, y terminé haciendo cosas que normalmente no haría. ¡No debí hacerlo! Justo cuando iba a llevarme la mano al cabello, Kwon Do-jin me sujetó del brazo y me detuvo con suavidad. Luego me acarició el pelo un par de veces.

“Yo te protegeré. No te preocupes.”

Ante las palabras confiables de Kwon Do-jin asentí con la cabeza, pero aparte de eso le bajé la mano. Que dejara de tocarme el cabello tan a la ligera. Por culpa de Kwon Do-jin se me enredaba todo el tiempo y, cada vez que intentaba desenredarlo, terminaba llorando.

“¡Oye!”

“Ah, cierto.”

Había olvidado por completo que Baek Han seguía ahí. Si no hubiera gritado, probablemente lo habría olvidado para siempre. Un poco avergonzado, carraspeé a propósito y luego miré a Baek Han. Él frunció el ceño con fuerza mientras nos observaba.

“¡¿Y esta distancia qué se supone que es?!”

Baek Han se señaló a sí mismo y luego a nosotros, alternando el gesto para marcar lo separados que estábamos. Ante ese gesto con la mano que indicaba la distancia, me encogí de hombros.

“¿Para evitar peleas?”

“¿Qué?”

Pese a su pregunta incrédula, yo me mantuve firme. Si personas de alto rango van a un lugar apartado, ¿qué más se supone que hacen? Pelearse, claro. Pero yo soy un ciudadano común que no sabe pelear, y no tenía ninguna intención de salir perjudicado por una pelea entre ballenas.

Había oído el rumor de que existe una regla no escrita de no meterse con la gente común que no pertenece al ranking, pero nunca he visto una novela de internet donde esas reglas se respeten.

“Ha-bin dice que le da miedo, ¿qué se le va a hacer? Así que mantén la distancia, por favor.”

Kwon Do-jin volvió a soltar una carcajada y, otra vez, se puso de mi lado. Con el "Número 2" a mis espaldas dándome toda esa seguridad, me sentí como si estuviera presumiendo autoridad prestada y miré a Baek Han con toda confianza. Él, como si se estuviera muriendo de frustración, se dio golpes en el pecho una y otra vez.

“Pero entonces, ¿cuál es el motivo?”

“Eso digo yo, ¿cuál será el motivo?”

Ni Kwon Do-jin ni yo le prestamos atención a Baek Han. Al final, esto era prácticamente como si nos hubieran robado tiempo de la nada. Yo quería terminar rápido con esta situación incómoda, y ante mi pregunta, Kwon Do-jin, como un disco rayado, volvió a insistir. A estas alturas, hasta daba la impresión de que en realidad nunca le había interesado saberlo.

“Digo que... en el reajuste del ranking de mañana, te derrotaré y me quedaré con el puesto del Número 2...”

“¿Qué? ¿Mañana es el reajuste del ranking?”

“¿Ah, sí?”

Más que a esa declaración tan cargada de intención, mi atención se fue de inmediato a lo otro que dijo. Baek Han, como si ya se hubiera rendido, se quedó en cuclillas en su sitio, soltando largos suspiros. Yo, una vez más, lo ignoré sin el menor remordimiento y, apoyando ambas manos en los hombros de Kwon Do-jin, lo miré con expresión seria.

“¿De verdad está bien que estés por la calle en un momento tan importante?”

Lo repito: yo no sé pelear. Si me veía envuelto en una pelea por el ranking estando a su lado, iba a convertirme en un estorbo. Siguiendo los clichés típicos de las novelas de internet, seguramente me convertiría en algo parecido a un rehén.

Si soy totalmente sincero, el que me preocupa soy yo, que acabaría como rehén. Kwon Do-jin sabrá arreglárselas solo, ¿no? Siendo el ‘Número 2’ del ranking, ¿qué va a preocuparle eso? No es alguien por quien un ciudadano común como yo deba inquietarse.

“¿Y eso qué importa?”

“Digo que, según parece, estás en un periodo delicado.”

“Eso será para los demás.”

Era una preocupación bastante seria por mi parte, pero su actitud despreocupada, como si no tuviera nada que ver con él, me torció el gesto sin darme cuenta. ¿Qué clase de tipo es este?

“¿Y tú?”

Con la pregunta quise decir: si los demás están periodo delicado, ¿tú no lo estás también? Kwon Do-jin soltó una risita, como si le acabaran de hacer una pregunta adorable. Eso me molestó un poco, pero me distraje cuando pasó la mano por mi cabello. ¿Por qué este tipo siempre tiene que estar tocando el cuerpo de los demás como si nada? Sobre todo mi pelo, ¿acaso tiene algún problema personal con él?

“¿Te parezco alguien que cae en trucos tan baratos?”

“Ah, sí.”

Bien hecho, de verdad.

Respondí sin ganas a su pregunta llena de confianza. Con esa actitud de Kwon Do-jin, toda la tensión se disipó. Entonces recordé de pronto a Baek Han, que otra vez había quedado olvidado, y dirigí la mirada hacia él. A estas alturas, la verdad es que me daba un poco de pena.

“Oye.”

“¿Qué?”

Baek Han respondió de mala gana, pero eso podía soportarlo sin problema. Después de todo, debía de sentirse bastante frustrado. Había esperado, había venido hasta aquí, y lo único que recibía era que lo ignoraran.

“¿Viniste hasta aquí solo para decir eso?”

“¡Sí! ¡Vine solo para decir eso! ¡Desde el principio, ¿por qué crees que acabé así?! ¡Porque tú dijiste que esperara!”

“Pues yo pensé que venías a provocar una pelea o algo.”

Ante el grito afilado de Baek Han, me encogí ligeramente de hombros. Como fui yo quien, por un malentendido enorme, llevó la situación hasta este punto, aunque tuviera diez bocas no me alcanzaría para refutar nada.

Si tengo que poner una excusa, fue porque con ese llamado tan desafiante pensé, siguiendo el cliché típico de las novelas de internet, que se iba a armar una pelea.

Al fin y al cabo, ¿por qué crees que me empeñé tanto en no ir a la sala de juegos? Todo fue porque estaba desesperado por evitar una pelea, ¿no? Aun así, no deja de ser cierto que fue un malentendido absurdo, así que me rasqué la mejilla con vergüenza.

“Pero en serio, ¿por qué justo el segundo del ranking? Ya que apuntas alto, ¿por qué no ir directamente por el primero? ¿No suena más épico?”

“¿Estás diciendo eso delante del Número 2 del ranking, Ha-bin?”

Ignorando ligeramente la voz de Kwon Do-jin que llegó desde atrás, di un paso hacia Baek Han. Él, que estaba agachado, parecía tener las piernas entumecidas y terminó dejándose caer sentado en el suelo.

Al ver al otro completamente desarmado, también solté la poca tensión que me quedaba y me acerqué aún más.

“Se nota que no sabes mucho sobre Ji Hae-cheon, el número 1 del ranking.”

“Sí, no sé mucho.”

“Por eso dices esas cosas.”

Baek Han, con los codos apoyados en los muslos y la barbilla descansando en su mano, soltó una sola frase. Yo, que lo observaba en silencio, pensé para mis adentros: "Vaya que le gusta posar como un tipo duro". Definitivamente, ser el Número 5 no es cualquier cosa.

“Es un monstruo.”

“¿Eh?”

“Ji Hae-cheon es un monstruo.”

¿Pero qué estupidez es esta?

Miré con ojos gélidos a Baek Han mientras soltaba semejante tontería con toda la seriedad del mundo. A él no pareció importarle mi mirada y añadió que, si no quería morir, no debía meterme con Ji Hae-cheon. También dijo que por eso mismo Kwon Do-jin, el que está detrás de mí, seguía estancado en el puesto del Número 2.

En cuanto Baek Han mencionó a Kwon Do-jin, giré la cabeza de forma natural para verlo. Kwon Do-jin seguía de pie en el mismo lugar, observándonos a Baek Han y a mí. En cuanto nuestras miradas se cruzaron, esbozó una sonrisa automática, pero sus ojos estaban fríos.

Al encontrarme con esa mirada, me di cuenta de algo una vez más.

‘Vaya, este mundo es realmente una novela de internet.’

O dicho de otro modo: ¡esto da una vergüenza ajena terrible! ¡Mis manos! ¡Mis pies! ¡Se me están encogiendo de la vergüenza!

Entre esas dos personas tan serias, yo era el único que se retorcía, con la sensación de que iba a morir de vergüenza ajena.

“Por cierto, tú, el que siempre está detrás de Kwon Do-jin, ¿cómo te llamas?”

“Ahora estoy delante de Kwon Do-jin, ¿no?”

“¿Estás jugando con las palabras?”

Me dio un poco de miedo la forma en que frunció las cejas con fastidio. No sé por qué tiene una expresión tan feroz; cuando está serio, en realidad es bastante guapo.

“No creo que haga falta que lo sepas.”

Mientras dudaba, sin ganas de decirle mi nombre, de pronto una figura se interpuso frente a mí y parpadeé sorprendido.

“¿Y tú quién te crees que eres, Kwon Do-jin?”

En algún momento Baek Han también se había puesto de pie y ahora estaba frente a Kwon Do-jin. Su imagen, con una comisura de los labios levantada en un gesto de burla, era bastante intimidante.

“Digamos que, como su amigo, es el simple deseo de que no intercambie nombres con malas influencias.”

“Ja. Uno igual que yo haciéndose el superior.”

Exacto. Excluyéndome a mí, ustedes dos son iguales.

Con el ambiente volviéndose cada vez más tenso, di un pequeño paso atrás en silencio. Desde donde lo mirara, parecía que en cualquier momento iban a soltarse a golpes.

Pero pensándolo bien, qué absurdo, ¿no? ¿Qué tiene de importante mi nombre para que de repente se pongan así?

Mientras observaba alternativamente a Baek Han, que había bajado un poco el cuerpo como si estuviera a punto de lanzar un puñetazo, y a Kwon Do-jin, que parecía relajado pero no le quitaba los ojos de encima a Baek Han, abrí los labios con cautela.

“Lee Ha-bin.”

“¿Qué?”

“…Ha-bin.”

Evité ligeramente la mirada de Kwon Do-jin, quien pronunció mi nombre como si estuviera apretando los dientes, y repetí mi nombre ante la pregunta de Baek Han.

“Lee Ha-bin, ese es mi nombre.”

¿No bastaría con decir mi nombre para no me verme envuelto en el fuego cruzado?

De verdad lo pensé así, de forma simple. Nada más.


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