Cómo escapar de la seducción del número 2 (Capítulo 8)
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Capítulo 8:
De verdad, estoy tan incómodo que me quiero morir.
No podía mover el cuerpo como quería, y mentalmente también me sentía incómodo, así que ni siquiera podía dormir como había planeado. No podía hacer esto ni lo otro, y la frustración no hacía más que acumularse, haciendo que el calor me subiera a la cabeza.
Haah. Suspiré frustrado, y Kwon Do-jin, que estaba jugueteando con mi cabello como si fuera un juguete, me pinchó la mejilla con el dedo índice.
“Ha-bin.”
“Qué.”
“Vamos a jugar baloncesto.”
¿Este cabrón se volvió loco o qué?
No podía insultarlo en voz alta, así que lo insulté con la mirada. Aunque él estaba en un ángulo en el que ni siquiera podía verla.
“No me gusta sudar.”
“Eres muy tranquilo, ¿eh?”
Y tú muy hiperactivo.
En vez de seguir intercambiando palabras inútiles, elegí cerrar la boca. Cuando cerré los ojos, su mano empezó a enredar mi cabello con más fuerza.
“¿Por qué no vas solo?”
Y deja de atormentar mi pobre cabello sin motivo.
Como mi cabello se enreda fácilmente, incluso una simple brisa lo vuelve un desastre, así que si lo revuelve de esa manera, ¿qué crees que va a pasar? Seguro que cuando intente deshacerlo después me va a doler hasta hacerme llorar. Sin poder evitarlo, me salió una voz irritada.
“¿Estás molesto?”
Kwon Do-jin retiró la mano con la que revolvía mi cabello y se inclinó para mirarme a los ojos. Tuve la sensación de que el ruido alrededor se alejaba, y por un momento, sin parpadear, nos quedamos mirando fijamente a los ojos del otro.
Sus pupilas, claras como un cielo despejado, brillaban con una luz nítida mientras me miraban con absoluta claridad. Al seguir observando esos ojos de un color distinto al negro común de los míos, sentí como si me estuviera perdiendo en ellos—
“Ha-bin, ¿sí?”
“……Voy un momento al baño.”
Me incorporé rápido para alejarme de Kwon Do-jin. Pensé que me detendría, pero simplemente se quedó sentado, limitándose a mirarme, así que aparté la mirada con discreción.
En ese momento, mis ojos se cruzaron con los de otros compañeros, lo que hizo que mis hombros se sobresaltaran. Ellos también, al cruzar miradas conmigo, se encogieron del mismo modo y desviaron la vista. ¿Por qué están mirando hacia—? Ah, claro. Con Kwon Do-jin, el número 2 del ranking está ahí, es normal que todas las miradas se concentren aquí.
Negando con la cabeza, me masajeé las sienes mientras salía del auditorio. Necesitaba ir al baño: despejarme, y de paso arreglarme el cabello. De todos modos, quedarme junto a Kwon Do-jin no iba a resolver nada, así que prefería estar solo aunque fuera por un momento.
Al abrir la puerta de vidrio y mirar hacia atrás, Kwon Do-jin seguía en el mismo lugar. Como no parecía tener intención de seguirme, solté un suspiro de alivio y me dirigí al baño.
Paso, paso. El sonido característico de mis pasos resonó en el pasillo vacío. De algún modo, ese eco me daba una sensación de calma, así que parpadeé lentamente y moví los pies un par de veces en el mismo lugar.
¿Cuánto tiempo había pasado desde la última vez que la escuela se sentía tan tranquila…?
“Lee Ha-bin.”
Maldita sea, otra vez levantando banderas.
Como si quisiera castigarme por repetir siempre los mismos errores, me di un golpe fuerte en la cabeza. No entiendo por qué las banderas solo se pueden activar y nunca quitar. ¡De verdad quiero saberlo o me voy a volver loco!
“Sí, ¿qué pasa?”
Me giré con una sonrisa como si nada hubiera pasado, y la persona que me miraba como si fuera un loco dio un paso atrás, sorprendido. No es que no entendiera su reacción, así que asentí con una expresión de “lo sé todo”, y eso solo hizo que retrocediera otro paso más.
“T-tú… ¿qué relación tienes con el señor Kwon Do-jin?”
Aun así, parecía decidido a terminar lo que había venido a preguntar, así que lo dijo con expresión resuelta. Al ver su seriedad, yo también me puse a pensar con cuidado. ¿Qué respuesta sería la más segura?
La verdad es que yo era el primero que quería saber qué tipo de relación tenía con Kwon Do-jin. Pero también sabía que no era buena idea decir eso, así que pensé un buen rato hasta que encontré la respuesta más neutral.
“¿Qué vamos a ser? Solo somos compañeros de clase.”
“¿Compañeros de clase? ¿¡Entonces dices que sí son amigos?!”
Si “amigos” tampoco es la respuesta correcta, entonces, ¿cuál se supone que es?…
Cuando me devolvió un grito prácticamente a todo pulmón, me llevé la mano a la frente sin querer. Ya ni sabía qué respuesta esperaba de mí; de verdad quería saberlo. A este punto, seguro tenía una respuesta fija en mente. Si me la dijera, podría recitársela palabra por palabra.
“¿Tú quién te crees para ser amigo del señor Do-jin? ¡Qué descaro! ¿Cómo te atreves a decir que son amigos—?”
“Vale, lo entiendo. No somos amigos.”
“¿¡Eh?! ¿No son amigos?”
“Ajá.”
No había otra forma de describir nuestra relación, así que no añadí nada más. Al parecer desconcertado por mi rotunda afirmación, el otro se quedó un poco paralizado y se cubrió la boca.
“Pero hace un momento dijiste que sí eran amigos.”
“Para nada. Debes haber oído mal.”
“¿De verdad?”
Parecía sumido en sus pensamientos, así que intenté aprovechar el descuido para por fin ir al baño, pero justo en ese instante levantó la cabeza de golpe.
“¡De todos modos! ¡No te creas la gran cosa solo porque el señor Do-jin te tiene favoritismo! ¡¿Te queda claro?!”
“Sí, no te preocupes.”
Qué preocupación tan absurda.
¿Favoritismo? Miré con incredulidad a ese tipo que interpretaba las acciones de Kwon Do-jin como "favoritismo", pero al notar un leve destello de locura en sus ojos, decidí cerrar la boca. No parecía alguien con quien valiera la pena razonar.
“Al menos se puede razonar contigo más de lo que pensé.”
Tras decir eso con tono altivo, dio media vuelta y salió hacia el gimnasio. Lo observé alejarse hasta que desapareció de mi vista y entonces solté un suspiro profundo.
De verdad estoy agotado.
* * *
Dime que es mentira.
Me daba vueltas la cabeza ante una realidad que no quería creer. Mientras miraba al suelo con la mano en la frente, Kwon Do-jin me tiró de la muñeca.
“Ha-bin, es peligroso.”
“¡¿Por culpa de quién crees que estoy así...?!”
“¿Eh?”
Kwon Do-jin ladeó ligeramente la cabeza y parpadeó. Su aspecto era destructivamente hermoso pero, por desgracia, ya estaba tan acostumbrado que mi expresión amarga no cambió lo más mínimo.
“Dime tu nota del examen de práctica.”
“¿Es por eso que estás así?”
Parpadeó un par de veces como si estuviera sorprendido y luego entrecerró los ojos con una sonrisa dulce. Después, envolvió mi mejilla la acarició suavemente con el pulgar.
“¿A pesar de que tus notas fueron mejores que las mías?”
“¡Eso es porque yo...!”
¡Es que yo prácticamente me pasé tres años estudiando solo para el examen de ingreso a la universidad! ¡Si no sacara buenas notas no sería un ser humano!
Esto es una injusticia. Kwon Do-jin parece que siempre está perdiendo el tiempo, ¿cómo es que estudia tan bien? No, bueno, puede que sea bueno en eso. Tiene el "buff" de ser uno de los Cuatro Reyes Celestiales y parece que escucha con atención en clase. Además, el examen de simulación de marzo de primer año de preparatoria es un examen de simulación solo de nombre, no se puede considerar uno de verdad.
¡Pero aun así, Kwon Do-jin es un matón!
No lo digo por decir. Es que, en cuanto terminan las clases, él siempre desaparece para irse a pelear. ¿Y cómo sé eso? Pues porque los otros miembros de los Cuatro Reyes Celestiales vienen a buscarlo a la escuela incluso antes de que sonara el timbre.
“Esto no va a funcionar.”
“¿Qué?”
“Me voy a estudiar.”
Parece que he estado evitando la realidad demasiado tiempo: el hecho de que tres años desaparecieron y que caí de repente en el mundo de una novela de internet. Si empiezo a estudiar ahora, tal vez logre una nota mejor que la que se desvaneció en el aire con el examen de ingreso. Solo así se me calmará esta angustia.
En realidad, tampoco es que haya dejado de estudiar por completo, pero en comparación con antes, prácticamente podría decirse que no he estudiado nada. Reflexionando, empecé a trazar rápidamente un plan de estudio en mi mente.
“Ha-bin.”
“Perdón. Adiós. Yo me—”
“Lee Ha-bin.”
Me giré apresuradamente para irme a casa, pero Kwon Do-jin me sujetó ambos antebrazos. Tiró de mí, acercando su rostro al mío.
“¿Q-qué?”
“Hoy quedamos en salir juntos, ¿recuerdas?”
“Eso…”
Cierto. Ahora que lo pensaba, era así. Kwon Do-jin lo propuso, y yo asentí sin pensar demasiado. No hubo imposición directa por su parte. Bueno, siendo precisos, fue más bien que la presión alrededor me impidió negarme, así que decir que no hubo imposición tampoco era completamente exacto.
De cualquier modo, haber quedado en salir a divertirnos y luego intentar irme sin más era descortés incluso a mis propios ojos y fruncí los labios.
“…Perdón. ¿A dónde vamos entonces?”
Solo entonces, relajando por fin la expresión rígida, Kwon Do-jin dio un paso atrás y esbozó una leve sonrisa.
“Pues, podemos ir a la sala de juegos primero.”
Al ver a Kwon Do-jin sonreír con encanto, como si todo hubiera salido justo como quería, yo solté un suspiro de resignación.
“Pero, ¿a qué sala de juegos?”
“Hay una a la que voy seguido. Vamos.”
Así que tiene un lugar al que va seguido… Espera, ¿un lugar al que va a menudo?
Sin dudarlo, agarré con fuerza el brazo de Kwon Do-jin cuando ya empezaba a caminar. Al verse frenado de repente, se dio la vuelta con rostro confundido.
“¿Qué pasa?”
“¿Con quién ibas seguido, eh?”
“Ah—.”
Soltó una pequeña exclamación, pero no me daba la respuesta que necesitaba, lo que hizo que me desesperara. Me aferré a su brazo, ansioso, y la sonrisa de Kwon Do-jin se volvió aún más profunda.
“¿Estás celoso?”
“¿Estás loco?”
Como fue una respuesta que me salió por puro reflejo, tanto yo como Kwon Do-jin nos quedamos sorprendidos. Nos quedamos ahí parados, mirándonos con los ojos como platos en un silencio absoluto, hasta que la risa de Kwon Do-jin rompió el silencio.
“Es un lugar al que iba con mis amigos de secundaria.”
Después de reír un buen rato, él se limpió las lágrimas que se le habían formado y finalmente respondió. Y yo me quedé helado. Si se trataba de los amigos de secundaria de Kwon Do-jin, no podían ser otros que los "Cuatro Reyes Celestiales". Eso significaba que, si íbamos a esa sala de juegos, existía la posibilidad de encontrármelos, o peor aún, de toparnos con algún rival y terminar en una pelea, tal como dictan los clichés de las novelas juveniles de internet.
En cuanto lo pensé, me negué rotundamente a ir y me aferré al brazo de Kwon Do-jin para detenerlo.
“Pensemos esto otra vez.”
“¿El qué?”
“Creo que esa sala de juegos no es buena idea.”
“Entonces, ¿hay algún lugar al que quieras ir?”
“A cualquier parte, siempre y cuando no sea esa sala de juegos.”
Es que no quiero quedar atrapado en una pelea bajo ninguna circunstancia. Sacudí la cabeza de lado a lado con total firmeza y Kwon Do-jin puso una expresión pensativa.
“¿Y a dónde sueles ir normalmente con tus amigos?”
“A la sala de juegos.”
“¿Y aparte de eso?”
“¿A mi estudio?”
“¿A tu estudio? ¿Siendo solo estudiantes de secundaria?”
“Sí.”
Bueno, tiene sentido. Al fin y al cabo, eran los Cuatro Reyes Celestiales. Una frase mágica que lo explicaba todo. Asentí por un momento, pero enseguida me di cuenta de que, así como íbamos, no íbamos a encontrar ningún lugar donde realmente pudiéramos ir, y eso me puso en un aprieto.
“¿Y aparte de tu estudio?”
“…No sé.”
Kwon Do-jin evitó mi mirada sutilmente, como si no supiera que más decir. Entonces, de repente me miró fijamente a los ojos.
“¿Y tú, Ha-bin?”
“…¿Eh?”
“¿Tú a dónde ibas?”
…No preguntes, imbécil.
Este cabrón de Kwon Do-jin le echó sal a mi herida, como si no me doliera ya lo suficiente.

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