Cómo escapar de la seducción del número 2 (Capítulo 5)


 

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Capítulo 5:



Después de haber sentenciado a Kwon Do-jin como "culpable" en mi mente, nos despedimos por ahí de cualquier manera. Bueno, para ser más exactos, él tuvo la gentileza de acompañarme hasta que salimos de los callejones. No es que no pensara que era una amabilidad innecesaria, pero cambié de opinión cuando, apenas diez minutos después de salir de la cafetería, presenciamos a otro grupo de delincuentes peleándose.

En este mundo, los callejones eran peligrosos de verdad.

Sentí un alivio inmenso cuando por fin salimos a la avenida principal. En ese momento le di mi número a Kwon Do-jin, pero eso no era lo importante; lo importante era que ya había pasado una semana y no había recibido ni un solo mensaje de su parte.

"¡Lee Ha-bin! ¿No has visto mi uniforme?"

"Deberías cuidar tu propio uniforme."

Chasqueé la lengua ante el grito de Yu-min mientras terminaba de atarme la corbata frente al espejo. Qué desastre, y eso que apenas es el primer día de clases.

"¡Yu-min, el uniforme está colgado en el tendedero!"

Tras el grito de mi padre, terminé de arreglarme y tomé mi mochila. Me metí en la boca una rebanada de pan tostado que estaba en la mesa y, justo en ese momento, mi padre regresó de entregarle el uniforme a Yu-min y me miró sorprendido.

"¿Ya te vas? Deberías comer bien antes de salir."

"Quiero llegar temprano para echarle un vistazo a la escuela. Con el pan es suficiente. ¡Ya me voy!"

"¡Espera! ¡Llévate una leche de chocolate!"

Se fue corriendo hacia el refrigerador, así que detuve mis pasos hacia la entrada. Fui a la cocina, tomé la leche que me puso en las manos y él me dio unas palmaditas en la espalda.

"Esfuérzate también en tu vida de preparatoria."

"Sí. Ahora sí me voy de verdad."

"¡¿Eh?! ¿Ya te vas? ¿Ya es hora de entrar?"

"No, tú quédate a desayunar."

Le hice un gesto despreocupado a mi hermana, me despedí bien de papá y salí de casa. Como era temprano, no había mucha gente, aunque sí bastantes más que un sábado por la mañana.

"Entonces, desde aquí hay que girar por—"

Pero esto es un callejón.

Era la primera vez que iba a esa escuela, así que no conocía el camino. Por eso había salido temprano y estaba siguiendo el mapa en el celular. El problema era que me guiaba justamente por un callejón.

"Voy a cambiarlo para que priorice las avenidas principales… esto es ridículo."

En la pantalla apareció, sin piedad, la indicación de entrar por el callejón. Refunfuñando por lo bajo, terminé metiéndome en él. No podía simplemente evitarlo por miedo. Además, era el camino que tendría que recorrer todos los días para ir a la escuela; no servía de nada esquivarlo solo hoy.

"Por favor, que hoy no me encuentre con nadie."

"¿Con quién?"

"¡Ah!"

La voz que se coló de repente me sobresaltó y me mordí la lengua. Había sido tan fuerte que se me llenaron los ojos de lágrimas, pero más que eso me inquietó el peso que se apoyó sobre mi hombro.

"... ¿Qué estás haciendo?"

"¿De qué hablas?"

"De por qué estás apoyando tu cara en mi hombro."

¿Desde cuándo somos tan cercanos?

Tragándome esas últimas palabras, miré fijamente a Kwon Do-jin, quien con total descaro apoyaba la barbilla en mi hombro y ladeaba la cabeza.

"¿Porque parece perfecto para apoyar?"

Sin inmutarse ante mi mirada, Kwon Do-jin terminó la frase con una risita que vibró desde su garganta. Debido a esa vibración que sentía sobre mi hombro, un escalofrío me recorrió la nuca.

"Entonces, ¿otra vez vas por los callejones? Te dije que era peligroso, ¿por qué no me haces caso?"

Sentí su mano revolviendo mi cabello. Cuando su mano descendió lentamente hasta deslizarse por mi espalda, me sobresalté del susto, lo que provocó que soltara otra carcajada. Como retiró la mano dócilmente, sacudí la cabeza de un lado a otro para acomodarme el pelo.

"Tengo que ir a la escuela. Dice que es el único camino."

Le mostré la pantalla del celular para que lo viera por sí mismo. Kwon Do-jin movió los ojos analizando el mapa y soltó una exclamación. Ante su inexplicable comportamiento, ladeé la cabeza; entonces él se separó de mí y señaló hacia adelante con la barbilla.

"Vamos."

"... ¿Tú no vas a tu escuela?"

Ante mi pregunta, Kwon Do-jin se limitó a encogerse de hombros y empezó a caminar primero. Pensé en dejar que se fuera solo y caminar yo a mi propio ritmo, pero en cuanto vio que no me movía, se detuvo y se giró a mirarme, así que no me quedó más remedio que seguir sus pasos.

Si no me movía por voluntad propia, era muy probable que terminara arrastrado de la muñeca como aquella vez en la cafetería. Como era el camino al instituto, se veía a varios estudiantes con el mismo unifo y quizá porque era famoso por eso de ser el "Número 2" o por lo que sea, todas esas pocas miradas se concentraban en Kwon Do-jin.

De por sí, Kwon como Dojin actuaba cercano conmigo, esas miradas también se desviaban hacia mí; si encima me arrastraba, la atención sería todavía mayor.

"Ha-bin."

Que desde cuándo nos conocemos para que me llames con tanta confianza...

Aunque seguía quejándome para mis adentros, empecé a caminar mientras me tragaba un suspiro. Como no me sentía capaz de caminar a su lado, lo hice un paso por detrás. Pensé que si me decía algo por eso, le soltaría un "pues vete tú solo", pero Kwon Do-jin se dirigió hacia la escuela sin decir ni una palabra.

‘Ahora que lo pienso...’

Con todo el lío de hace un momento no me había fijado, pero ¿ese uniforme que lleva no es igual al mío?

No sé dónde habrá dejado tirada la chaqueta porque no la llevaba puesta, pero el color de los pantalones y el chaleco que se asomaba por debajo de su sudadera eran idénticos. Los uniformes masculinos suelen ser todos muy parecidos, así que quizá era una reacción exagerada de mi parte, pero aun así.

Por si acaso, miré el móvil que aún tenía el mapa abierto para ver si había otras preparatorias cerca, pero solo había una escuela en esta zona.

"Mier..."

...Mierda. En cuanto abrí la boca, Kwon Do-jin se dio la vuelta para mirarme, impidiendo que terminara de soltar el insulto. Como no me atrevía a maldecirlo en su cara, evité su mirada desconcertada mientras lo insultaba de todas las formas posibles mentalmente.

‘¡¿Por qué no te fuiste a una escuela técnica?!’

¡Si eres un delincuente juvenil, ¿por qué demonios vienes a una preparatoria normal?! ¡Sigue las reglas de las novelas de internet y vete a una técnica!

Y además, ¿por qué viene tan temprano a la escuela? En las novelas de internet, esos tipos que forman parte de los "Cuatro Reyes Celestiales" o lo que sea, siempre llegan tarde. Si aparecen a mitad de la clase de la mañana ya es mucho, y hasta si faltan a clase los profesores no les dicen nada; una ambientación comodísima. Ojalá Kwon Dojin fuera fiel a ese cliché.

"Ha-bin, te has detenido."

Su voz suave me hizo reaccionar de golpe. Miré a Kwon Do-jin, que estaba medio girado hacia mí con los ojos entrecerrados en una sonrisa, y empecé a mover las piernas mecánicamente. Solo cuando estuve a su lado, él volvió a caminar; lo observé de reojo con disimulo.

Con hoy, ya es la tercera vez que me encuentro con él. Parece que tengo una maldición, porque siento que lo veo cada vez que salgo de casa. Mientras intentaba ignorar el pensamiento de que efectivamente, salir al exterior es perjudicial, llegué a una conclusión.

‘Este tipo definitivamente tiene el papel del chico dulce.’

Ya saben, ese personaje que es tan amable que derrocha miel y se la pasa sonriendo todo el día.

No es el protagonista masculino, sino el que está enamorado de la protagonista o la ayuda como amigo. Seguramente el motivo de su enamoramiento será que tiene un pasado traumático y la protagonista lo ayudó a superarlo, o algo por el estilo.

Si no fuera por eso, no hay razón para que se comporte de una forma que confunde tanto a la gente. Al llegar a esa conclusión, los gestos amables de Kwon Do-jin empezaron a resultarme más llevaderos. No hay necesidad de darle importancia a una amabilidad que es puramente por hábito.

"¿Ya terminaste de mirar?"

"¿Eh?"

"Pensé que me ibas a perforar la cara con la mirada."

Su risa breve y refrescante me retumbó en los oídos. Claramente era un reproche, pero ya fuera por su expresión, por su voz o directamente por su cara, sentí como si me acabaran de decir algo dulce.

"... Perdón."

"No pasa nada. Ya sé que soy tu tipo."

Iba a asentar con la cabeza cuando dijo que no pasaba nada, pero me quedé confundido con lo que añadió después.

"¿Qué cosa es mi tipo?"

"¿Mi cara?"

¿Por qué lo preguntaba como si tuviera dudas? Sin embargo, a diferencia de sus palabras, su expresión era de total confianza, como si ya lo supiera de sobra.

"Bueno, sí, pero..."

Si me preguntaba si era mi tipo, no me quedaba de otra más que decir que sí. Para empezar, su rostro superaba cualquier preferencia personal, así que no tenía motivos para negarlo. Así que, aunque respondí afirmativamente, me quedó una sensación extraña.

"¡Señor Do-jin!"

Justo cuando intentaba analizar qué era lo que me resultaba raro, un estudiante se plantó frente a nosotros bloqueándonos el paso. Me quedé helado intentando procesar la situación, pero Kwon Do-jin actuó como si estuviera más que acostumbrado.

"¡P-por favor, acepte esto! ¡Es un regalo de ingreso que preparó el club de fans!"

"Gracias."

"¡¿Nos da las gracias?! ¡No es nada! ¡Felicidades por su ingreso!"

Tras hacer varias reverencias, la estudiante salió corriendo tapándose la cara de la emoción. Me quedé mirando su espalda atónito y luego me giré hacia Kwon Do-jin, quien no parecía inmutarse.

"¿Qué pasa?"

Ah, así que esto es lo normal aquí. Al ver a Kwon Do-jin, me quedó claro. Él ladeó la cabeza con curiosidad, pero yo solo la sacudí de un lado a otro mientras rezaba fervientemente en mi interior.

Por favor, que no tenga que volver a involucrarme con Kwon Do-jin nunca más.


* * *


Había activado una "bandera".

Me di cuenta de ello antes de que pasara siquiera una hora y empecé a tirarme de los pelos. ¿Por qué existe una forma de activar los eventos, pero no hay manera de cancelarlos? Enterré la cabeza en el pupitre con una desesperación profunda por no querer aceptar la realidad, y a mi lado escuché una risa suave.

"Creo que eres bastante divertido."

Pues a mí no me hace ninguna gracia.

Giré solo la cabeza y vi a Kwon Do-jin mirándome desde arriba con la barbilla apoyada en su mano. A juzgar por la densa capa de diversión que colgaba de sus ojos, parecía que lo decía totalmente en serio.

Realmente era absurdo, aunque bueno, el hecho de haber viajado a otra dimensión ya era absurdo de por sí. En cualquier caso, solté un suspiro al enfrentarme a esta increíble realidad.

"No puedo creer que estemos en la misma clase."

Ante mis palabras, que salieron por reflejo, Kwon Do-jin estiró su brazo izquierdo y me apartó el flequillo de la frente. No fui capaz de esquivar ese gesto tan natural y simplemente cerré los ojos.

"Ya ves. Dicen que incluso el más mínimo roce de ropa es obra del destino..."

¿Era esto el destino?

"¡Kyaaa!"

Antes de que pudiera reaccionar a su susurro bajo, un grito ensordecedor estalló a nuestro alrededor. Fruncí el ceño por reflejo ante el sonido que golpeaba mis tímpanos, y Kwon Do-jin empezó a masajearme la frente con el dedo índice.

Incluso ante ese gesto tan trivial, los gritos volvieron a estallar. Agotado por este patrón que se repetía desde hace una hora, solté otro suspiro más; ya había perdido la cuenta de cuántos llevaba hoy.

Kwon Do-jin, el Número 2 del Ranking. ¿Podré sobrevivir en esta clase donde todo lo que hace este tipo provoca un caos total?

La respuesta fundamental a esa pregunta era demasiado obvia. Frente al enorme muro que bloqueaba mi camino, cerré los ojos y me resigné.






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